Moscú/Prensa Latina En una clara señal de respaldo a sus aliados latinoamericanos, los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, han reafirmado su compromiso de mantener y fortalecer la cooperación con Cuba y Venezuela. El anuncio se produjo tras una videoconferencia de inicio de año entre ambos líderes, donde se revisaron los logros alcanzados y se delinearon los pasos a seguir en la relación bilateral Moscú-Pekín.
Según declaraciones del asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, Putin y Xi dedicaron una parte significativa de su diálogo a analizar la situación en Venezuela y Cuba, expresando su firme intención de preservar el nivel actual de colaboración con Caracas y La Habana. Esta postura se interpreta como una respuesta directa a las crecientes presiones y acciones hostiles por parte de Estados Unidos contra estos países.
La confirmación de este apoyo llega en un momento de particular tensión en la región. A principios de mes, Estados Unidos protagonizó una audaz operación en Venezuela, que incluyó un ataque militar y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Este acto, ampliamente condenado por la comunidad internacional, ha generado preocupación sobre la posibilidad de que Washington repita un escenario similar en Cuba.
El representante permanente de Rusia ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, ya había expresado la confianza de que Estados Unidos no lograría replicar en Cuba lo sucedido en Venezuela. Nebenzia criticó la falta de justificación de las intervenciones estadounidenses, señalando que, a diferencia del pasado, Washington ya no se molesta en disfrazar sus verdaderas intenciones, que son el control de recursos y la expansión de su influencia.
La postura de China se alinea estrechamente con la de Rusia. Ambos gobiernos condenaron enérgicamente la agresión estadounidense contra Venezuela el 3 de enero, insistiendo en el derecho del pueblo venezolano a determinar su propio destino sin injerencias externas. Además, tanto Moscú como Pekín han rechazado la política de presión ejercida por Washington sobre Cuba, calificándola de totalmente ilegal y denunciando su objetivo de asfixiar a la isla caribeña y provocar una crisis humanitaria al impedirle el acceso a los hidrocarburos.
El compromiso de Putin y Xi con Cuba y Venezuela se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecimiento de la cooperación bilateral en las plataformas internacionales. Durante la videoconferencia, ambos líderes destacaron la importancia de esta colaboración para mantener la estabilidad global en un contexto de creciente turbulencia. Putin enfatizó que la alianza entre Rusia y China en materia de política exterior es un factor estabilizador crucial en el escenario internacional actual.
La decisión de Putin y Xi de reafirmar su apoyo a Cuba y Venezuela no es simplemente un gesto diplomático. Rusia y China han incrementado significativamente su presencia económica y militar en América Latina en los últimos años, ofreciendo a estos países alternativas a la influencia estadounidense. La cooperación incluye inversiones en infraestructura, suministro de energía, transferencia de tecnología y entrenamiento militar.
En el caso de Venezuela, Rusia ha sido un socio clave en la industria petrolera, proporcionando asistencia técnica y financiera para mantener la producción y las exportaciones. China, por su parte, es el principal acreedor de Venezuela, habiendo otorgado miles de millones de dólares en préstamos y financiamiento. Ambos países también han suministrado a Venezuela armas y equipos militares, fortaleciendo su capacidad de defensa.
En cuanto a Cuba, Rusia ha restablecido lazos económicos y militares con la isla, después de un período de enfriamiento tras el colapso de la Unión Soviética. China ha aumentado su comercio con Cuba y ha invertido en proyectos de infraestructura, como puertos y aeropuertos. Ambos países también han brindado a Cuba apoyo político en su lucha contra el embargo estadounidense.
La reafirmación del apoyo de Rusia y China a Cuba y Venezuela tiene implicaciones importantes para la geopolítica de América Latina. En primer lugar, desafía la hegemonía estadounidense en la región y ofrece a los países latinoamericanos opciones alternativas de asociación. En segundo lugar, fortalece la posición de los gobiernos de Cuba y Venezuela frente a las presiones externas. En tercer lugar, contribuye a la multipolarización del sistema internacional, reduciendo la influencia de Estados Unidos y aumentando el peso de Rusia y China.
Analistas políticos coinciden en que la alianza entre Rusia, China, Cuba y Venezuela es un factor clave para la estabilidad regional. Sin embargo, también advierten que esta alianza podría generar tensiones con Estados Unidos y otros países occidentales. La situación en Venezuela y Cuba sigue siendo volátil, y es probable que Estados Unidos continúe buscando formas de ejercer presión sobre estos países.
La respuesta de Rusia y China a cualquier nueva agresión estadounidense será crucial para determinar el futuro de la región. La reafirmación de su compromiso con Cuba y Venezuela es una señal clara de que no permitirán que Washington repita lo sucedido en Venezuela. La comunidad internacional observa atentamente la evolución de esta situación, consciente de que el destino de América Latina podría depender de la dinámica entre estas potencias globales.
El futuro inmediato de la relación entre Rusia, China, Cuba y Venezuela se centrará en la implementación de nuevos proyectos de cooperación y en la búsqueda de soluciones a los desafíos económicos y políticos que enfrentan estos países. La próxima reunión entre Putin y Xi, prevista para finales de este año, será una oportunidad para evaluar los avances logrados y para definir nuevas estrategias de colaboración. La estabilidad y el desarrollo de América Latina podrían depender en gran medida del éxito de esta alianza estratégica.












