El fin del tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia ha sumido a la comunidad internacional en una profunda preocupación, dejando a las dos potencias nucleares sin límites legalmente vinculantes sobre sus arsenales estratégicos. La expiración del acuerdo, que data de 2010, se produjo a las 00:00 GMT del jueves 5 de febrero, marcando un punto de inflexión en la arquitectura de seguridad global y reabriendo el espectro de una nueva carrera armamentística.
Con el término del Nuevo START, Moscú y Washington ya no están obligados a respetar los topes al número de ojivas nucleares desplegadas ni a los mecanismos de verificación mutua que habían sido fundamentales para el control de armamentos desde el final de la Guerra Fría. Ambos países, que concentran más del 80% de las armas nucleares del mundo, se encuentran ahora en una situación de incertidumbre estratégica, con el potencial de desestabilizar el equilibrio global.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la expiración del tratado como un momento grave para la paz y la seguridad internacional , advirtiendo que el riesgo de uso de un arma nuclear es hoy el más alto en décadas . En un comunicado, instó a Estados Unidos y Rusia a retomar las negociaciones sin demora para acordar un marco sucesor que evite una escalada estratégica. La advertencia de Guterres refleja la creciente inquietud en la comunidad internacional ante la posibilidad de un colapso del régimen de control de armamentos.
El Nuevo START, firmado en 2010, limitaba a 1.550 las ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada parte, lo que supuso una reducción cercana al 30% respecto a los límites fijados en 2002. El acuerdo también contemplaba inspecciones in situ, aunque estas quedaron suspendidas en 2023 en medio del deterioro de las relaciones bilaterales. La suspensión de las inspecciones fue un golpe significativo para la transparencia y la confianza mutua, allanando el camino para la eventual expiración del tratado.
La posibilidad de una prórroga quedó definitivamente descartada a pesar de las señales previas. En septiembre de 2023, el presidente ruso, Vladimir Putin, propuso extender el tratado por un año, una iniciativa que inicialmente fue calificada como una buena idea por la administración estadounidense, pero que finalmente no tuvo continuidad. La falta de voluntad política por parte de ambas partes para encontrar un terreno común selló el destino del Nuevo START.
Este miércoles, Rusia formalizó su salida del acuerdo, declarando que asumimos que las partes del Nuevo START ya no están ligadas a ninguna obligación . Sin embargo, el Kremlin intentó matizar el mensaje, asegurando que Moscú actuará con prudencia y responsabilidad y que sigue abierta a negociar para garantizar la estabilidad estratégica. La ambig edad de la postura rusa genera incertidumbre sobre sus intenciones reales.
Desde Estados Unidos, la reacción ha sido cautelosa. El secretario de Estado, Marco Rubio, evitó adelantar la postura que adoptará la Casa Blanca, aunque reiteró que cualquier nuevo esquema de control de armas debe incluir a China, cuyo arsenal nuclear, según Washington, crece de forma rápida y sostenida. La inclusión de China en futuras negociaciones se ha convertido en una condición clave para la administración estadounidense, pero Pekín se ha mostrado reacia a participar en acuerdos de control de armamentos que considere restrictivos para su desarrollo estratégico.
Las alertas se han multiplicado a nivel internacional. El papa León XIV advirtió sobre el riesgo de una nueva carrera armamentística y llamó a no dejar caer el tratado sin un reemplazo concreto y eficaz . En Europa, Francia, la única potencia nuclear de la Unión Europea, instó a Estados Unidos, Rusia y China a trabajar por un sistema internacional de control de armamentos, responsabilizando directamente a Moscú por el deterioro del marco normativo.
Desde la sociedad civil, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) emplazó tanto a Washington como a Moscú a comprometerse públicamente a respetar los límites del Nuevo START mientras se negocia un nuevo acuerdo. La ICAN, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2017, ha sido una voz crítica en la lucha contra las armas nucleares y ha instado a los gobiernos a adoptar una postura más firme en favor del desarme.
La expiración del tratado nuclear entre Estados Unidos y Rusia no solo cierra un capítulo clave del desarme nuclear, sino que deja al mundo ante un escenario inédito en décadas: por primera vez desde los años setenta, no existe ningún acuerdo que limite las armas nucleares estratégicas de las dos principales potencias del planeta. Esta situación plantea serias interrogantes sobre el futuro del control de armamentos y la estabilidad global.
La falta de un acuerdo vinculante podría conducir a una escalada en la producción y modernización de armas nucleares, así como a una mayor opacidad en las doctrinas militares. El riesgo de un error de cálculo o una escalada accidental aumenta significativamente en un entorno de desconfianza y falta de transparencia.
La comunidad internacional se enfrenta ahora a un desafío crucial: encontrar una manera de restablecer el diálogo y la cooperación entre Estados Unidos y Rusia, y de involucrar a China en un nuevo marco de control de armamentos. La tarea no será fácil, pero es esencial para evitar un desastre nuclear.
La expiración del Nuevo START es un llamado de atención para la humanidad. Es hora de que los líderes mundiales asuman su responsabilidad y trabajen juntos para construir un mundo más seguro y libre de armas nucleares. El futuro de la paz y la seguridad internacional depende de ello. La inacción no es una opción. El reloj sigue corriendo.











