Santiago, Chile – La reciente decisión del gobierno de Gabriel Boric de postular a la ex Presidenta Michelle Bachelet como candidata de Chile para la Secretaría General de las Naciones Unidas ha desatado una inmediata y visible tensión con el equipo de transición del próximo gobierno liderado por José Antonio Kast. A pocas horas del anuncio oficial, el futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna, encabezó una reunión con los senadores de la comisión de Relaciones Exteriores, Iván Moreira (UDI) y Rojo Edwards, en lo que se considera una clara señal de desacuerdo y una estrategia para coordinar una respuesta.
La reunión, que tuvo lugar cerca de las diez de la mañana, dos horas después de la declaración gubernamental, marca la primera actividad pública de Pérez Mackenna en su rol de futuro jefe de la diplomacia chilena. Este encuentro se produce un día antes de la bilateral programada con el actual canciller, Alberto Van Klaveren, en el marco del proceso de traspaso de mando, lo que añade una capa adicional de complejidad a la situación.
Si bien la cita estaba agendada con antelación, la inscripción de Bachelet a la ONU se convirtió en el tema central de la discusión, según fuentes cercanas a los participantes. La percepción generalizada entre Pérez Mackenna y los senadores Moreira y Edwards fue que el anuncio del gobierno era inoportuno y representaba una forma de presión sobre el futuro gobierno de Kast para que respalde la candidatura de la exmandataria.
“No era el momento para hacer el anuncio”, habría comentado una de las fuentes, enfatizando la sensación de que la jugada de La Moneda buscaba comprometer al nuevo gobierno antes de que asumiera el poder. La estrategia, según los presentes, podría interpretarse como un intento de forzar una adhesión a la candidatura de Bachelet, a pesar de las posibles reservas que pudiera tener el equipo de Kast.
Pérez Mackenna, en particular, habría reafirmado durante la reunión que el nuevo gobierno no tomará una decisión definitiva sobre el apoyo a Bachelet hasta después del 11 de marzo, fecha en que Kast asumirá formalmente la presidencia. Esta postura refleja una cautela estratégica y un deseo de evaluar cuidadosamente todos los aspectos de la candidatura antes de comprometerse con una posición.
La reacción del senador Rojo Edwards fue particularmente contundente. Tras el encuentro, Edwards salió a criticar abiertamente al gobierno de Boric, acusándolo de “deslealtad” por impulsar la candidatura de Bachelet sin consultar previamente al equipo de transición. Edwards también cuestionó la inclusión de países aliados de Chile, como Brasil y México, en el respaldo a la candidatura, sugiriendo que esto podría interpretarse como una presión indebida sobre el futuro gobierno.
“No apoyarla también es un problema político”, declaró Edwards, subrayando la delicada situación en la que se encuentra el equipo de Kast. “Por lo tanto, creo que ha sido una deslealtad lo que ha hecho hoy el Presidente Boric y más deslealtad aún incorporando a un aliado toda la vida de Chile como es Brasil y también como es México”.
La tensión diplomática se espera que se intensifique durante la reunión de este martes entre Pérez Mackenna y Van Klaveren. Aunque ambos han mantenido contacto a través de mensajería en las últimas semanas, la reunión en persona permitirá a Pérez Mackenna expresar directamente su parecer sobre la candidatura de Bachelet y discutir los detalles del traspaso de mando en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La Cancillería ha estado coordinando los asuntos protocolares del cambio de gobierno durante semanas, y para este fin ha designado al embajador James Sinclair como enlace del equipo de Kast. Esta coordinación, sin embargo, no ha impedido que surjan tensiones en torno a temas de fondo, como la candidatura de Bachelet.
El futuro de la candidatura de Bachelet a la Secretaría General de la ONU pende de un hilo, y la postura que adopte el gobierno de Kast será crucial para determinar si la ex Presidenta cuenta con el respaldo de Chile en su aspiración. La reunión de este martes entre Pérez Mackenna y Van Klaveren será un momento clave para entender las intenciones del nuevo gobierno y las posibles consecuencias para la diplomacia chilena.
La situación plantea interrogantes sobre la relación entre el gobierno saliente y el entrante, y sobre la capacidad de ambos para trabajar juntos en temas de interés nacional. La candidatura de Bachelet se ha convertido en un símbolo de esta tensión, y su resolución podría marcar el tono de la relación entre Boric y Kast en los próximos años.
Analistas políticos sugieren que el gobierno de Kast podría optar por una postura pragmática, buscando un equilibrio entre sus propias convicciones y la necesidad de mantener buenas relaciones con la comunidad internacional. Sin embargo, la fuerte oposición de Edwards y otros miembros del equipo de Kast a la candidatura de Bachelet podría complicar esta estrategia.
En última instancia, la decisión sobre el apoyo a Bachelet dependerá de una serie de factores, incluyendo la evaluación de sus posibilidades de éxito, las consideraciones políticas internas y las presiones externas. Lo que está claro es que la candidatura de la ex Presidenta ha desatado una crisis diplomática en Chile, y su resolución requerirá de una cuidadosa negociación y un compromiso por parte de todos los actores involucrados.


