La Habana, Cuba – En un contexto económico cubano marcado por la contracción, la escasez y la persistente inflación, el euro experimentó un ligero repunte frente al peso cubano oficial, alcanzando los 28,61 pesos por euro al cierre de la sesión de hoy, según reportes de Dow Jones. Este incremento del 0,31% respecto a la sesión previa (28,70 pesos) se produce tras dos jornadas consecutivas de descenso, aunque la volatilidad anual se mantiene en un 7,87%, indicando una mayor inestabilidad en comparación con años anteriores.
El comportamiento del euro refleja, en parte, las tensiones económicas globales y las particularidades de la economía cubana, que se enfrenta a un futuro incierto a pesar de las proyecciones oficiales de crecimiento. El gobierno cubano ha estimado un crecimiento económico del 1% para 2026, una cifra idéntica a la proyectada para el año anterior, la cual no se materializó debido a la contracción del Producto Interno Bruto (PIB). El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha descrito la situación como una “economía de guerra”, anticipando que las amenazas, riesgos y tensiones podrían intensificarse en el próximo año.
La expectativa de crecimiento del 1% se basa principalmente en la recuperación del sector turístico y en el aumento de los servicios de exportación, especialmente los servicios médicos, que continúan siendo una fuente crucial de divisas para el país. Sin embargo, las autoridades reconocen la persistencia de problemas estructurales que obstaculizan el desarrollo económico, incluyendo la escasez de productos básicos, los frecuentes apagones, la alta inflación, la creciente dolarización de la economía y la fuerte emigración de cubanos en busca de mejores oportunidades.
Entre 2020 y 2024, la economía cubana se contrajo un 11%, y en 2024 el PIB retrocedió un 1,1%, marcando el segundo año consecutivo de caída. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza en la economía, exacerbado por la falta de acceso a bienes y servicios básicos.
En el frente inflacionario, el gobierno prevé un aumento del 10% en los precios del mercado formal para 2026, lo que representaría una reducción de cinco puntos porcentuales en comparación con la inflación interanual registrada al cierre de 2025, que alcanzó el 14,07%. No obstante, la inflación sigue siendo un problema significativo que afecta el poder adquisitivo de la población y dificulta la planificación económica.
El déficit fiscal estimado para 2026 asciende a 74.500 millones de pesos cubanos (aproximadamente 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas), una cifra similar a la del año anterior. Esta situación obliga al gobierno a buscar fuentes alternativas de financiamiento y a implementar medidas de austeridad para controlar el gasto público.
Ante este panorama, el gobierno cubano ha reiterado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido crear un entorno “más dinámico y transparente” para los inversores, ofreciendo mayores facilidades y garantías. Sin embargo, reconoce las dificultades financieras actuales y la complejidad del contexto internacional y doméstico, lo que dificulta la atracción de capitales extranjeros.
La historia monetaria de Cuba es compleja y refleja las transformaciones económicas y políticas del país. El peso cubano es la moneda de curso legal y es utilizada por la mayoría de la población. Sin embargo, a partir del 1 de enero de 2021, se eliminó el peso cubano convertible (CUC) como moneda de curso legal, aunque aún conserva valor legal, su aceptación en transacciones comerciales es limitada.
La unificación monetaria, conocida como el “Día Cero”, buscaba simplificar el sistema monetario y eliminar las distorsiones causadas por la coexistencia de dos monedas. Sin embargo, para muchos, esta medida se percibió como una devaluación del peso cubano, ya que el tipo de cambio se fijó en 24 pesos cubanos por cada dólar estadounidense.
Antes de la unificación, en 2002, la tasa de cambio era de 21 pesos cubanos por cada peso convertible, pero se devaluó gradualmente hasta alcanzar los 26 pesos cubanos por peso convertible. El dólar estadounidense equivalía a 25 pesos cubanos y a un peso cubano convertible. En 2005, el gobierno devaluó el peso cubano con respecto al convertible, estableciendo una tasa de 25 pesos cubanos por peso convertible, y este último quedó en paridad de 1:1 con el dólar, más un impuesto del 10%, lo que implicaba una pérdida del 12% del valor del dólar al cambiarlo.
La demanda de divisas también impulsó el mercado negro de intercambio, donde un dólar se vendía a 100 pesos cubanos convertibles.
Actualmente, Cuba utiliza monedas de 1, 2, 5 y 20 centavos, así como de 1, 3 y 5 pesos. Los billetes en circulación son de 1, 3, 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y 1000 pesos.
El propio ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, ha reconocido que en 2022 no se alcanzaron los niveles de crecimiento proyectados debido a la imposibilidad de alcanzar los ingresos previstos por las exportaciones y a la disminución del turismo. Además, la inflación se elevó hasta el 40%, lo que provocó un aumento en los precios de la cesta de bienes y servicios. Según el ministro, la inflación es un efecto directo de la falta de disponibilidad de divisas.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó a finales del año pasado que en 2023 se esperaría un retroceso o un agotamiento del efecto rebote en la recuperación económica.
El futuro económico de Cuba sigue siendo incierto, y la capacidad del gobierno para implementar reformas estructurales, atraer inversión extranjera y controlar la inflación será crucial para superar la crisis y lograr un crecimiento sostenible. El ligero repunte del euro frente al peso cubano puede ser un indicio de una mayor estabilidad, pero no garantiza una recuperación económica a corto plazo. La situación requiere de medidas audaces y una visión a largo plazo para construir una economía más resiliente y diversificada.

