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ALERTA SALUD: Expertos Revelan Por Qué Pasar Todo el Día en Cama es un Peligro Silencioso para tu Cuerpo

Pasar todo el día acostado es perjudicial para la salud. Así lo afirman expertos, quienes detallan algunas de las consecuencias para nuestro cuerpo. Aunque pasar todo el día en cama suele ser una idea tentadora, la realidad es que dicha práctica no trae ningún beneficio para la salud, más bien todo lo contrario. En un ... Continua leyendo "Pasar todo el día acostado es perjudicial para la salud: expertos revelan sus graves consecuencias"The post Pasar todo el día acostado es perjudicial para la salud: expertos revelan sus graves consecuencias appeared first on BioBioChile.

ALERTA SALUD: Expertos Revelan Por Qué Pasar Todo el Día en Cama es un Peligro Silencioso para tu Cuerpo

La tentadora idea de permanecer en la cama durante todo el día, a menudo asociada con el descanso y la comodidad, esconde una realidad mucho más oscura y potencialmente devastadora para la salud. Lejos de ser un bálsamo, la inactividad prolongada se ha convertido en una preocupación creciente para la comunidad médica, con expertos advirtiendo sobre una serie de consecuencias que van desde el deterioro físico hasta trastornos mentales graves. Lo que para muchos podría parecer un inofensivo placer, es, en realidad, un factor de riesgo que puede comprometer seriamente nuestro bienestar.

Un reciente informe recopilado por BioBioChile, basándose en la opinión de diversos especialistas, subraya la magnitud de este problema. Según el kinesiólogo @kine.bastian, quien ha compartido sus hallazgos en plataformas digitales como TikTok, los efectos negativos de permanecer inactivo son variados y profundos. Una de las primeras consecuencias directas de la falta de movimiento es la deshidratación de las articulaciones. “Si una persona con artrosis vive acostada, está matando sus articulaciones”, enfatizó el experto, destacando cómo la inmovilidad priva a estas estructuras de la lubricación esencial que el movimiento proporciona, acelerando su degeneración y exacerbando condiciones preexistentes.

A esto se suma la alarmante pérdida de masa muscular. Cuando los músculos no se activan de forma regular, pierden flujo sanguíneo y, consecuentemente, nutrientes vitales. Esto se traduce en una rápida disminución de la fuerza y el volumen muscular, generando un dolor generalizado y una sensación de debilidad que afecta la calidad de vida. “Tus músculos no se pueden nutrir”, explicó el kinesiólogo, poniendo de manifiesto cómo el cuerpo, en su inactividad, entra en un estado de catabolismo muscular, donde el tejido se degrada.

Pero los peligros no terminan ahí. La inactividad también tiene un impacto directo en los niveles de azúcar en la sangre. Los músculos juegan un papel crucial en la absorción y utilización de la glucosa. Si no se mueven, esta función se ve comprometida, lo que puede llevar a un aumento preocupante en los niveles de azúcar. “Si los músculos no se activan, el azúcar en la sangre se eleva. Imagínate los diabéticos que pasan sentados, viven con el azúcar elevada”, comentó @kine.bastian, alertando sobre el riesgo particular para personas con diabetes o predisposición a la resistencia a la insulina.

Otra consecuencia visible y molesta es la hinchazón en las extremidades, como piernas y manos. La falta de movimiento dificulta el correcto retorno venoso, provocando que la sangre se acumule en las partes declives del cuerpo. “Si no haces ejercicio ni te mueves durante el día, toda esa sangre va a quedar acumulada, generando incluso que se agraven las várices”, advirtió el especialista, señalando cómo esta estasis sanguínea puede propiciar desde molestias menores hasta complicaciones vasculares serias.

Finalmente, y de manera paradójica, la inmovilidad prolongada puede sabotear uno de los propósitos principales de quedarse en cama: el descanso. Al utilizar niveles mínimos de energía durante el día, el sistema nervioso central permanece en un estado de alerta que dificulta la conciliación del sueño profundo y reparador por la noche. El cuerpo, al no haber gastado suficiente energía, no envía las señales adecuadas para entrar en un ciclo de sueño saludable, llevando a insomnio y fatiga crónica.

Los riesgos se magnifican considerablemente en la población de adultos mayores. El geriatra Gerardo Fasce, de Clínica Las Condes, enfatiza que en este grupo etario, el sedentarismo extremo o “encamamiento” transforma un envejecimiento potencialmente exitoso en uno patológico. “Si el adulto mayor deja de moverse y pasa mucho tiempo en cama, el envejecimiento deja de ser exitoso y pasa a ser patológico”, afirmó Fasce, quien describe el inmovilismo como una condición que empeora drásticamente la salud general.

Para los adultos mayores, permanecer acostado por períodos prolongados dificulta la respiración adecuada, ya que los pulmones necesitan una postura y movimiento específicos para expandirse correctamente. Esto, a su vez, compromete el barrido de secreciones, aumentando el riesgo de infecciones respiratorias. Además, por cada día de reposo absoluto, los adultos mayores experimentan una pérdida acelerada de musculatura, lo que los hace más vulnerables a caídas y a una mayor dependencia. A estos problemas se suman el aumento de la estitiquez y el empeoramiento de la hidratación, factores que deterioran aún más su bienestar general.

Pero las repercusiones del encamamiento no son solo físicas. El gusto por quedarse en cama y dormir más horas de lo habitual puede evolucionar hacia un serio trastorno de salud mental conocido como Clinomanía o Clinofilia. Según el portal Psicología y Mente, este trastorno de ansiedad se caracteriza por una obsesión o una necesidad extrema e injustificada de permanecer en la cama durante muchas horas del día, sin que exista una enfermedad orgánica que lo justifique. La Clinomanía se manifiesta con síntomas como tristeza profunda, desmotivación generalizada, aislamiento social y sentimientos de culpabilidad persistentes, lo que exige la intervención de un profesional de la salud mental.

En síntesis, aunque la idea de un día entero en cama pueda sonar atractiva en un mundo ajetreado, la ciencia es clara: la inactividad prolongada es un enemigo silencioso. Desde el deterioro de las articulaciones y los músculos, pasando por desregulaciones metabólicas y problemas circulatorios, hasta la alteración del sueño y el surgimiento de trastornos mentales, los riesgos son palpables y serios. Expertos hacen un llamado urgente a la sociedad para fomentar el movimiento y la actividad física, por mínima que sea, como pilar fundamental para mantener una vida plena y saludable, y a buscar ayuda profesional ante cualquier señal de inmovilismo patológico o clinomanía. Ignorar estas advertencias es poner en juego nuestra propia salud a largo plazo.

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