Investigadores chilenos han demostrado que los grandes volúmenes de residuos agroindustriales que se producen en el país pueden ser reutilizados y convertidos en ingredientes de alto valor, impulsando la economía circular, reduciendo la contaminación y generando nuevas oportunidades económicas.
El Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) ha liderado varios proyectos que buscan aprovechar estos subproductos de la industria agroalimentaria. Uno de ellos es la transformación del orujo de uva, compuesto por pieles, semillas y escobajos, en un recurso estratégico para la ganadería sostenible.
"Estamos evaluando el orujo de uva para transformarlo en recursos útiles para ser incorporados en dietas y estrategias de alimentación de rumiantes", explicó el Dr. Jorge Ávila Stagno, académico de la Universidad de Concepción. Esta iniciativa, financiada por Corfo, busca reducir las emisiones de metano y mejorar la calidad de los productos cárnicos.
Por otro lado, investigadores del INTA han demostrado el potencial de los subproductos del calafate, un fruto endémico de la Patagonia. Las cáscaras y semillas de este fruto, tradicionalmente considerados residuos de poco valor, contienen compuestos antioxidantes bioactivos que pueden ser aprovechados para el desarrollo de nuevos ingredientes orientados a la salud intestinal y metabólica.
Además, la empresa chilena Cáscara Foods practica la economía circular, transformando subproductos orgánicos como cáscaras y pulpas en ingredientes funcionales ricos en fibra y antioxidantes, utilizados en la elaboración de snacks, suplementos y alimentos saludables.
Estos ejemplos demuestran que la reutilización de residuos agroindustriales puede ser una estrategia clave para impulsar la sostenibilidad y generar nuevas oportunidades económicas en el sector agroalimentario chileno.












