En una comunidad golpeada por la falta de oportunidades laborales y la violencia, cuatro mujeres emprendedoras han encontrado una solución creativa y lucrativa: confeccionar pañales íntimos para mulas. Mélida Chaves, Sandra Chaves, Lilliana Chaves y Zeneida Sosa han convertido esta inusual labor en su principal fuente de ingresos desde hace seis años.
Ubicadas en la comunidad de Villa Franca de Guácimo, en la provincia de Limón, estas cuatro mujeres se reúnen en el taller de la casa de Mélida para elaborar entre 200 y 250 pañales de mula a la semana durante los períodos de mayor producción. El proceso de confección es laborioso, ya que implica solicitar el material por encomienda desde San José y luego cortar, coser y pegar los diferentes componentes, como el fieltro y la cuerda.
Aunque al principio la idea les pareció más una broma que una propuesta seria, ahora este trabajo es su principal sustento. "Algunas veces vendo empanaditas o tamales, pero ocasionalmente. Estos pañales han sido una gran bendición", afirma Mélida Chaves.
El emprendimiento no solo ha transformado la vida de estas mujeres, sino que también les ha permitido ayudar a su comunidad. "Hemos bendecido a otras personas con lo que nos da el Señor, hemos podido ayudar a personas con discapacidades, gente que necesita para un funeral, que ha pasado una necesidad y otras donaciones que aunque puedan ser poquito, lo hacemos con todo el amor del mundo", manifiesta Mélida.
A pesar de los desafíos que enfrentan, como el uso de máquinas de coser caseras y de viejo modelo, estas emprendedoras continúan adelante con su negocio, demostrando que con creatividad, trabajo y amor se puede salir adelante incluso en las comunidades más golpeadas por la falta de oportunidades.












