El salario mínimo en Latinoamérica inició 2026 con un promedio regional cercano a los 400 dólares mensuales, sin embargo, existen profundas brechas entre países y sectores, con ajustes heterogéneos, disparidades económicas, tensiones fiscales y una persistente pérdida de poder adquisitivo frente al costo de vida y la alta informalidad laboral.
Entre los países con ingresos mínimos más elevados se encuentran Uruguay, con un salario que llegará a unos 620 dólares tras un aumento total del 7,54% en dos tramos; Chile, con 598 dólares; y Colombia, que registró el mayor aumento en décadas al llegar a 535 dólares (incluido el subsidio de transporte).
Por otro lado, países como Brasil, Argentina y Venezuela presentan los salarios mínimos más bajos de la región. En Brasil, el salario subió 6,79% hasta los 295 dólares mensuales, mientras que en Argentina ronda los 228 dólares y en Venezuela permanece congelado desde 2022 en unos 0,40 dólares mensuales.
El debate en torno al salario mínimo en Latinoamérica seguirá centrado en cómo mejorar el ingreso real sin afectar el empleo formal ni la sostenibilidad fiscal, en un contexto de alta inflación y creciente informalidad laboral.











