En una intervención ante empresarios, el presidente electo José Antonio Kast marcó distancia con el estilo de gobierno "24/7" y "hiperactivo" que caracterizó a los dos gobiernos de Sebastián Piñera. Kast, quien asumirá el cargo el próximo 11 de marzo, adelantó que su administración tendrá un perfil más "relajado" y "en equipo", donde buscará el consejo de expertos en situaciones críticas.
Durante el desayuno organizado por Icare, Kast hizo una velada crítica al ritmo frenético que impuso Piñera a su gestión, especialmente en su primer mandato enfocado en la reconstrucción tras el terremoto de 2010. "No somos, y lo aclaro altiro, 24/7. Nosotros valoramos mucho los momentos de distracción y descanso, porque ahí uno se energiza. Si uno anda todo el día corriendo y afanando, a alguien le va a pasar la cuenta", señaló.
En ese sentido, el mandatario electo aseguró que tomará las decisiones "en equipo" y que, de no tener la solución a un problema, no dudará en "preguntarles a los expertos, porque siempre hay gente que sabe más que uno". Esta declaración marcó un contrapunto con el estilo solitario y controlador que se le atribuye a Piñera.
Kast también hizo gala de su característico sentido del humor, al emular la forma en que Piñera solía ceder la palabra a sus subsecretarios en las conferencias de prensa durante la pandemia. "Ahora, como decía el doctor Paris, los dejó con Jorge Quiroz", dijo, presentando a su próximo ministro de Hacienda.
A dos meses de asumir el mando, el estilo de Kast ya comienza a ser comparado con el de Piñera, a quien enfrentó en la elección presidencial de 2017 y con quien nunca logró congeniar. De hecho, el republicano fue un duro opositor al segundo gobierno de Piñera y llegó a calificar a la derecha tradicional como "cobarde" por no apoyar la salida de los militares a las calles durante el estallido social.
Ahora, Kast promete un gobierno más "relajado" y "en equipo", marcando distancia con el ritmo frenético que imprimió Piñera a sus dos administraciones. Sin embargo, sus cercanos advierten que el mandatario electo sigue siendo una persona "exigente" y "estricta" en términos políticos, lo que podría generar roces con su propio gabinete.












