Desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, América Latina ha visto surgir dos países que han experimentado profundos cambios políticos revolucionarios bajo la influencia del modelo cubano: Nicaragua y Venezuela. Estos países han impuesto regímenes dictatoriales y represivos de orientación marxista-leninista, que han logrado mantenerse en el poder a pesar de las sanciones y restricciones internacionales.
Sin embargo, la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en la que se ejecutó una orden de captura contra el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ha abierto una ventana de oportunidad para una transición democrática en el país. Esta situación presenta paralelismos con lo ocurrido en Nicaragua en la década de 1990, cuando la oposición política liderada por Violeta Barrios de Chamorro logró derrotar al régimen sandinista en elecciones supervisadas por la comunidad internacional.
La lideresa de la oposición venezolana, María Corina Machado, reconocida con el Premio Nobel de la Paz, enfrenta ahora desafíos similares a los que enfrentó Violeta Barrios de Chamorro en su momento. Machado será recibida en la Casa Blanca en los próximos días, lo que podría ser un importante respaldo a sus esfuerzos por lograr una transición democrática en Venezuela.
Las lecciones históricas de Nicaragua no pueden pasar desapercibidas para los venezolanos en la oposición. Si bien la "primavera democrática" en Nicaragua fracasó posteriormente por la fragmentación de la oposición y los pactos con el sandinismo, la experiencia muestra que es posible derrotar a un régimen dictatorial a través de elecciones democráticas supervisadas internacionalmente.
Los venezolanos enfrentan grandes desafíos en su camino hacia la democracia, pero la intervención de Estados Unidos y el apoyo a la oposición liderada por Machado podrían ser claves para lograr una transición política sostenible en el tiempo, tal como ocurrió en Nicaragua hace más de tres décadas.












