España extrae cada año una media de 850.000 toneladas de sal marina en 8.500 hectáreas de balsas en sus costas, lo que supone una facturación agregada de 60 millones de euros para las seis compañías que forman parte de la Asociación de Salinas Marinas (Salimar), que aglutina el 90% de la producción del sector.
Esta sal marina es fundamental para el deshielo de calles, carreteras y espacios públicos durante los episodios de nieve y heladas en invierno, llegando a absorber hasta el 20% de la cosecha anual de las salinas españolas, en torno a 170.000 toneladas.
La nevada de 'Filomena' en enero de 2021 "marcó un antes y un después" para el sector, ya que se normalizó el acopio preventivo de sal marina por parte de las diferentes administraciones públicas de ámbito local y regional para hacer frente a cualquier episodio de helada de pavimento que se pueda dar.
Según César Martín, gerente de Salimar, la sal marina utilizada para el deshielo es "menos fina y puede contener alguna impureza", a diferencia de la sal destinada a uso alimentario, como la sal de mesa o la utilizada para salar jamones o salmueras para conservas.
Más del 50% de la sal que se consume en España tiene origen marino, un porcentaje que para el conjunto de Europa baja al 7-8%. Salimar trabaja para que los desarrollos normativos nacional y europeo tengan más en cuenta a esta categoría de producto, y para que el consumidor no "demonice" un alimento milenario y vital para la supervivencia.
Además, la patronal impulsa la asociación "Seasalt Europe" en Bruselas, que agrupa a las organizaciones de sal marina de España, Portugal, Grecia, Malta, Chipre y Croacia, y que defiende las prácticas de producción sostenibles y la promoción del consumo responsable de este producto.










