Argentina se encuentra en una encrucijada estratégica frente a la creciente concentración global de la oferta de minerales críticos, un fenómeno que abre una nueva agenda geopolítica en torno a la seguridad de suministro, el valor agregado y el control industrial. Si bien el país posee importantes reservas de litio, el desafío va más allá de la extracción del "mineral del futuro", extendiéndose hacia el desarrollo de capacidades industriales integrales que le permitan maximizar la captura de valor y minimizar vulnerabilidades.
La escasez relativa y la creciente demanda de minerales como galio, germanio, indio, tantalio, silicio, torio, cobalto y níquel, fundamentales para la electrónica, la transición energética y la defensa, han convertido a estos "minerales invisibles" en un nuevo campo de disputa geopolítica. La concentración de la refinación y el procesamiento de estos recursos en manos de pocos actores, liderados por China, ha puesto en jaque la seguridad de suministro y ha despertado la necesidad de diversificar las cadenas de valor.
Para Argentina, este escenario representa tanto una oportunidad como un desafío. Si bien el país ha avanzado rápidamente en el desarrollo de proyectos de litio, el informe "Minerales Críticos: La Nueva Geopolítica Industrial" propone una visión estratégica más amplia, que va más allá de la simple exportación de mineral.
La clave, según el informe, está en el desarrollo de capacidades industriales integrales en torno a estos recursos, abarcando desde la química y el refinado hasta la construcción de una cadena de valor energética robusta y el establecimiento de una industria downstream que permita a Argentina escalar su producción sin competir directamente con los grandes actores asiáticos.
"La ventaja competitiva no se basa únicamente en la existencia de yacimientos, sino en la capacidad de desarrollar plantas de procesamiento, asegurar contratos estratégicos, implementar tecnologías de proceso avanzadas y establecer políticas industriales efectivas", señala el informe.
En este contexto, la pregunta clave para Argentina no es si posee litio, sino si puede diseñar un esquema que maximice la captura de valor agregado, minimice las vulnerabilidades y se alinee con la demanda real de baterías, energía, electrónica y, en ciertos casos, defensa y telecomunicaciones.
La "guerra silenciosa" por el control de los minerales críticos ya ha comenzado, y Argentina se encuentra en una posición estratégica para aprovechar esta oportunidad y convertirse en un actor relevante en la geopolítica industrial del siglo XXI.











