El comercio informal de la ciudad de Maturín, en el estado Monagas, Venezuela, se ha visto afectado por la disminución del número de vendedores durante el mes de enero. Según la información publicada en el portal web El Oriental de Monagas, el sector opera actualmente con apenas el 30% de los vendedores habituales.
Muchos de los comerciantes informales aprovechan los primeros días del año para viajar y visitar a sus familiares en otras partes del país. Esta tradición anual, sumada a la compleja situación económica que atraviesa Venezuela, ha provocado que gran parte de los vendedores callejeros y de los pequeños negocios informales cierren temporalmente sus puestos de trabajo.
"Es una época en la que muchos de nosotros nos tomamos unos días para ir a ver a nuestras familias. Algunos incluso se van de vacaciones. Por eso ahora solo estamos trabajando los más comprometidos", explicó Juana Rodríguez, una vendedora informal que ofrece comida en las calles de Maturín.
La disminución de la actividad comercial informal se produce en un momento en el que el país enfrenta una profunda crisis económica, con altos índices de inflación, escasez de productos básicos y una moneda local, el bolívar, severamente devaluada. Esto ha obligado a muchos venezolanos a buscar alternativas de ingresos en el sector informal, que se ha convertido en una importante fuente de sustento para miles de familias.
Sin embargo, incluso este sector informal se ve afectado por las dinámicas estacionales, como es el caso de los primeros días de enero, cuando una parte importante de los vendedores callejeros decide tomarse un descanso y visitar a sus seres queridos.
Autoridades locales han manifestado su preocupación por esta situación, ya que el comercio informal representa una importante fuente de ingresos y de sustento para un gran número de familias en Maturín. Desde el gobierno se han implementado algunas medidas para intentar formalizar y regular este sector, pero los resultados han sido limitados hasta el momento.












