La papada es una de las preocupaciones estéticas más frecuentes y no siempre está vinculada al sobrepeso o a la edad. Factores como la postura, la flacidez muscular y el paso del tiempo influyen en su aparición, incluso en personas delgadas. Frente a esto, cada vez más especialistas destacan la importancia del movimiento y la constancia para mejorar el aspecto del cuello y el rostro.
Existen ejercicios simples, que pueden hacerse en casa y sin equipamiento, enfocados en activar y fortalecer los músculos de la zona. Seis movimientos puntuales prometen convertirse en aliados para reducir la papada y mejorar la armonía facial.
Estiramientos de cuello: Sentarse con la espalda recta y los brazos a los lados, estirar el cuello hacia arriba, girar con cuidado hacia los lados y mantener la posición unos segundos. Realizar 10 repeticiones.
Movimientos con la lengua: Con la boca cerrada, mover la lengua en círculos e intentar tocar el paladar superior e inferior. Hacer de 10 a 15 repeticiones, tres veces al día.
Masticar chicle: Masticar chicle sin azúcar dos o tres veces al día. El movimiento trabaja los músculos de la cara y el cuello.
Ejercicio de las vocales: Decir las vocales de forma exagerada, manteniendo la boca lo más abierta posible durante unos segundos. Repetir cinco veces, dos veces al día.
Sacar la lengua: Sacar la lengua lo máximo posible durante 10 o 15 segundos y repetir.
Lengua a la nariz: Sacar la lengua e intentar tocarla con la punta de la nariz, mantener 10 segundos y repetir.
Estos ejercicios sencillos, que pueden realizarse en cualquier momento, son una alternativa efectiva para reducir la papada y mejorar la apariencia del cuello y el rostro, sin necesidad de recurrir a tratamientos invasivos o costosos.












