Un hombre en Virginia, Estados Unidos, decidió terminar de mala manera con los pagos de pensión alimenticia a su expareja. Molesto, llegó a la casa de la mujer con un remolque y le arrojó más de 80 mil monedas de un centavo en el jardín, en presencia de su hija Avery, de 18 años.
La joven, confundida por la situación, recogió las monedas junto a su madre y amigos. Finalmente, decidieron donar los $800 recaudados a un centro de ayuda a víctimas de violencia doméstica, lo que inspiró a otras personas a hacer donaciones a la organización.
El incidente ocurrió cuando la hija de la expareja acababa de cumplir la mayoría de edad. Según relató Avery, su madre salió de la casa al ver lo que pasaba y le preguntó al hombre qué estaba haciendo, a lo que él respondió que era "el pago final de la manutención de mis hijas".
La donación a Safe Harbor, una organización que brinda tratamiento y ayuda a víctimas de violencia sexual, doméstica y trata de personas, ha recibido un importante aumento en las contribuciones desde que se dio a conocer esta historia.
Expertos en derecho de familia señalan que este tipo de acciones, más allá de ser una muestra de frustración, pueden tener consecuencias legales para el padre. Algunos estados en Estados Unidos consideran este tipo de comportamientos como delitos menores, sujetos a multas o incluso prisión.
El caso ha generado debate en torno a las dificultades que enfrentan algunas parejas durante y después de los procesos de divorcio y separación, donde los sentimientos de ira y venganza a veces prevalecen sobre el bienestar de los hijos. Especialistas recomiendan buscar vías de diálogo y mediación para evitar este tipo de situaciones.










