El presidente Donald Trump se reunirá este viernes con altos ejecutivos de la industria petrolera en la Casa Blanca con el objetivo de convencerlos de destinar recursos para reactivar el sector petrolero venezolano, luego de que las fuerzas estadounidenses capturaran al presidente Nicolás Maduro.
Trump afirmó en una publicación en Truth Social que los líderes de las "grandes petroleras" invertirán "al menos 100 mil millones de dólares" en Venezuela para "reconstruir, de una forma mucho más grande, mejor y más moderna, su infraestructura de petróleo y gas". El mandatario también aseguró que Washington y Caracas han estado "trabajando bien juntos" en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana desde que la presidenta Darcy Rodríguez fue instalada tras el secuestro de Maduro.
La reunión con los ejecutivos de la industria petrolera se produce en un momento en que Trump busca reformular la controvertida captura de Maduro, la cual ha sido condenada a nivel internacional y ha generado preocupaciones en Estados Unidos sobre si se violaron leyes estadounidenses. El presidente ha presentado la medida como un esfuerzo por reducir el costo de vida para los estadounidenses, quienes según las encuestas están cansados de su enfoque en los asuntos internacionales en medio de una inflación persistente y una desaceleración del mercado laboral.
Tras el secuestro de Maduro, Trump afirmó que Estados Unidos se haría cargo de las ventas de crudo venezolano en todo el mundo y dijo que el gobierno de Caracas proporcionaría a Washington entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo anteriormente sancionado para vender. Sin embargo, los críticos han comparado esta medida con la invasión estadounidense de Irak en 2003, argumentando que se trata de un intento de derrocar a un gobierno para obtener beneficios financieros.
A pesar de la promesa de Trump de petróleo barato para reducir los precios de la energía para los estadounidenses, convencer a los ejecutivos de abrir sus arcas en un país que ha sido particularmente inhóspito para las empresas petroleras occidentales durante las últimas décadas podría ser un desafío. Las empresas se han mostrado cautelosas a la hora de mostrar interés en regresar a Venezuela sin contratos férreos y garantías que impidan que Caracas interfiera, aunque Trump ha dicho que el gobierno estadounidense ayudaría a garantizar cualquier inversión.
Los productores de petróleo de esquisto con sede en Estados Unidos también han protestado por el nuevo interés de Trump en el petróleo extranjero, advirtiendo que podría derrumbar el mercado del crudo producido en Estados Unidos en un momento en que el presidente ha buscado obsesivamente repatriar las capacidades industriales estadounidenses.

