Durante el desarrollo de su conferencia de prensa matutina celebrada en la Ciudad de México, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, abordó diversos temas relacionados con la relación bilateral entre México y Estados Unidos, haciendo especial énfasis en el contexto político que vive el país vecino ante la proximidad de sus comicios electorales de noviembre.
La mandataria mexicana fue consultada específicamente sobre las recientes declaraciones emitidas por Stephen Miller, quien se desempeña como subdirector del Gabinete de Políticas Públicas de la Casa Blanca. Miller había aseverado previamente que los cárteles de la droga mantienen un control sobre diversos territorios dentro de la geografía mexicana, una afirmación que puso el foco de atención en la seguridad fronteriza y la soberanía nacional.
Ante estos cuestionamientos, la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara al manifestar que no tiene el interés de entrar en un debate directo sobre dichas declaraciones. No obstante, aprovechó el espacio para refrendar la postura del gobierno federal sobre la gobernanza en el país. La mandataria subrayó que existe una buena coordinación entre ambas naciones y enfatizó un punto fundamental sobre la legitimidad del mando en México: aseguró que en el territorio mexicano gobierna el pueblo y que no gobierna nadie más.
En este sentido, Sheinbaum definió a su administración como un gobierno del pueblo, reiterando el compromiso del Estado mexicano en la lucha contra la criminalidad. La presidenta afirmó que se trabaja diariamente en favor de la seguridad y la paz en todo el país, asegurando que estas acciones han arrojado resultados concretos en la materia.
Más allá de la respuesta a las declaraciones de Miller, la presidenta vinculó estos comentarios con la dinámica política actual de Estados Unidos. Sheinbaum señaló que, debido a que se encuentran en pleno proceso de campañas electorales rumbo a noviembre, es común que surjan ciertos discursos. Fue en este punto donde la mandataria lanzó una reflexión directa sobre el enfoque de los candidatos estadounidenses, sosteniendo que México no debe ser el elemento de definición de su campaña electoral.
Según la visión de la presidenta, el eje central de los debates y las propuestas en Estados Unidos debe ser el propio Estados Unidos. Con esta declaración, Sheinbaum sugirió que el país vecino debería priorizar sus problemáticas internas y sus propios procesos de definición política en lugar de utilizar la situación de México como una herramienta de campaña o un punto de inflexión electoral.
Complementando esta postura, la jefa del Ejecutivo federal subrayó la necesidad de que Estados Unidos realice un ejercicio de introspección, particularmente en lo que respecta a la crisis de las drogas. Sheinbaum señaló que Estados Unidos tiene que mirarse a sí mismo, haciendo hincapié en tres ejes críticos: el consumo de drogas, la distribución de las mismas y el lavado de dinero dentro de su propio territorio, actividades que están estrechamente relacionadas con el narcotráfico.
La mandataria mexicana argumentó que el país vecino posee una parte muy importante de responsabilidad en esta cadena, sugiriendo que la problemática no se limita únicamente a la producción o al tránsito, sino que tiene una raíz profunda en la demanda y el flujo financiero interno de Estados Unidos.
Finalmente, Claudia Sheinbaum cerró su intervención reconociendo que, si bien existen áreas de coordinación mutua en diversos temas, incluyendo la seguridad, es fundamental respetar la jurisdicción de cada estado. Recalcó que mientras México trabaja intensamente en su propio país, la coordinación debe coexistir con la premisa de que cada nación opera dentro de su propio territorio, manteniendo así el respeto a la soberanía y la operatividad legal de cada gobierno.
