El ataque militar lanzado por Estados Unidos contra Venezuela, que incluyó el bombardeo de instalaciones militares y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, abre un peligroso precedente en el sistema internacional. Este hecho, que algunos analistas han calificado como un "golpe de Estado", representa una nueva era de intervenciones directas de Washington en América Latina, poniendo en jaque la soberanía de los países de la región.
El bombardeo, perpetrado el pasado 3 de enero, causó numerosos daños colaterales en objetivos civiles, según reportes de medios locales. Horas después, el presidente Maduro y su esposa fueron "secuestrados" por fuerzas estadounidenses, en lo que el gobierno venezolano denunció como un "acto de piratería".
Este ataque se enmarca en la creciente tensión entre Venezuela y Estados Unidos, que ha recrudecido en los últimos años. Washington ha acusado reiteradamente al gobierno de Maduro de "dictadura" y ha impuesto duras sanciones económicas, mientras que Caracas denuncia un "bloqueo" y una "guerra económica" orquestada por el "imperialismo norteamericano".
Analistas coinciden en que el bombardeo y secuestro de Maduro responden a los intereses de Estados Unidos por controlar los vastos recursos energéticos de Venezuela, así como por mantener la hegemonía del dólar a nivel global. "El imperio necesita ese hidrocarburo (...) para tener un respaldo material, no ficticio como es su actual economía financiera, con el que seguir manteniendo el dólar", señala uno de los textos.
La acción militar de Washington también se enmarca en un contexto histórico más amplio, en el que se conmemoran los bicentenarios de hitos como el Congreso Anfictiónico de Panamá. Algunos expertos ven en estos hechos un "resurgimiento" de la Doctrina Monroe y el "Corolario Trump", que buscaría imponer el dominio estadounidense sobre América Latina.
Ante esta grave crisis, las autoridades venezolanas han reaccionado con firmeza. El Tribunal Superior de Justicia designó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, mientras que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana llamó a la población a mantener la calma y la estabilidad del país. Sin embargo, la situación se mantiene tensa y no se descartan nuevos conflictos.












