Según un estudio internacional liderado por investigadores del University College London (UCL) y publicado en la revista npj Dementia, entre el 72% y el 93% de los casos de Alzheimer se explican por variantes del gen APOE, especialmente las denominadas 3 y 4.
El gen APOE funciona como una especie de "manual" genético que puede aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Las estimaciones, basadas en cuatro grupos de estudio con más de 450.000 participantes, muestran que cerca de la mitad de los diagnósticos de demencia no ocurren sin la influencia de este gen.
"Si reducimos el riesgo vinculado a 3 y 4, resulta posible prevenir la mayoría de los casos", aseguró el Dr. Dylan Williams, del UCL y autor principal del estudio.
Las combinaciones posibles de variantes 2/ 2, 2/ 3, 3/ 3, 2/ 4, 3/ 4 y 4/ 4 forman una escala de riesgo: tener dos copias de 2 protege más, mientras que tener dos de 4 representa el mayor peligro. Incluso la variante 3, considerada antes como neutral, eleva el riesgo de padecer la enfermedad en comparación con 2.
El impacto de 3, que es la variante más frecuente en la población mundial, se había subestimado, pero el estudio indica que podría causar un tercio o más de los casos. Dicho de forma sencilla, si una persona tiene ciertas combinaciones de este gen, su riesgo de padecer Alzheimer puede aumentar significativamente, aunque no significa que lo desarrolle sin dudas.
Los mecanismos detrás de este efecto tienen que ver con que las proteínas generadas por la variante 4 eliminan con poca eficacia las placas amiloides cerebrales y alteran el metabolismo de grasas y energía en las neuronas, lo que facilita la inflamación y puede causar muerte celular y Alzheimer.
Sheona Scales, directora de investigación de Alzheimer's Research UK, destacó que "no todas las personas con estas variantes desarrollan la enfermedad, lo que evidencia la compleja interacción entre genética y otros factores de riesgo". Es decir, tener las variantes eleva el riesgo, pero no lo garantiza; el estilo de vida, la salud general y el entorno también influyen.
Los investigadores concluyen que, sin la acción de las variantes APOE 3 y 4, la mayoría de los casos de Alzheimer no aparece, independientemente de otros factores hereditarios o de los hábitos de vida. Esto convierte al gen APOE en un blanco directo para el desarrollo de nuevos medicamentos y terapias.





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