El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, expresó su preocupación por la situación en Venezuela, advirtiendo que la comunidad internacional ha entrado en una "zona roja" de "enorme peligro" tras la intervención militar de Estados Unidos en el país el 3 de enero.
Lubetkin reiteró que Uruguay no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela, ni tampoco a Delcy Rodríguez como su sucesora. "Fuimos coherentes desde las elecciones en no reconocer a las autoridades. Y de la misma forma que no reconocemos a Maduro, no reconocemos a quien hoy se ha puesto en la posición de Maduro", afirmó el canciller.
El jefe de la diplomacia uruguaya evitó responder a las críticas del canciller del régimen chavista, Yvan Gil, quien cuestionó al alcalde de Canelones, Yamandú Orsi, por sus declaraciones sobre la caída de Maduro. Orsi había dicho que era una buena noticia "en la medida que el régimen autoritario deje de existir y aparezca una democracia".
Lubetkin se limitó a señalar que "de la misma que están estas opiniones hay otras opiniones porque todos estamos viendo con una velocidad extraordinaria después de esta situación, para nosotros, por cierto, condenable".
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ha generado una profunda crisis en la región y ha sido rechazada por gran parte de la comunidad internacional. Lubetkin advirtió que la situación ha llevado a la comunidad internacional a entrar en una "zona roja" de "enorme peligro".
Las tensiones en torno a Venezuela se han intensificado en las últimas semanas, con la lucha por el poder entre Maduro y el líder opositor Juan Guaidó, quien se autoproclamó presidente interino del país. La intervención de Estados Unidos ha sido vista por muchos como un peligroso escalamiento del conflicto que podría tener graves consecuencias para la estabilidad de la región.
En este contexto, la posición de Uruguay, que se ha mantenido firme en su rechazo a reconocer a las autoridades venezolanas, cobra especial relevancia. Lubetkin ha dejado claro que su país no dará su apoyo a ninguno de los bandos en disputa, y que su prioridad es la búsqueda de una solución pacífica y democrática a la crisis.









