El Helicoide, una estructura monumental diseñada como un ambicioso centro comercial y cultural en Caracas, se convirtió durante el chavismo en uno de los principales centros de detención política del régimen. Décadas después de su abandono, el edificio fue ocupado por el Estado y transformado en sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), donde se han documentado numerosas violaciones a los derechos humanos.
El exgeneral venezolano Hugo Carvajal, extraditado desde España a Estados Unidos en 2023, se declaró culpable en 2025 por cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas. Su cooperación con la fiscalía de Manhattan podría ser determinante.
Durante el chavismo, El Helicoide dejó de ser un símbolo de modernidad frustrada para convertirse en un laberinto hostil, donde se han reportado detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas a opositores políticos, activistas, militares disidentes, estudiantes y periodistas.
Exdetenidos y organizaciones de derechos humanos describen celdas improvisadas, con hacinamiento, colchones en el suelo y baños inexistentes o inoperativos. Uno de los rasgos más denunciados es el aislamiento prolongado, con celdas de castigo donde las personas permanecen totalmente incomunicadas.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amnistía Internacional y Human Rights Watch han señalado reiteradamente a El Helicoide como uno de los principales centros donde se registran violaciones a los derechos humanos en Venezuela.
En las últimas 24 horas, decenas de familiares de presos políticos llegaron a los exteriores del recinto a la espera de las anunciadas liberaciones. Sin embargo, solo el 1% de los detenidos ha recuperado la libertad hasta el momento.
Las organizaciones de derechos humanos señalan que hay 1.011 personas privadas de libertad por motivos políticos en Venezuela, de las cuales 163 son mujeres y 848 hombres. De esta cifra, 128 están en situación de desaparición forzada y 81 padecen enfermedades graves.
El Helicoide no es el único espacio de tortura en el país. Según el periodista y activista Luis Carlos Díaz, hay al menos 90 centros de reclusión en Venezuela. Desmontar esta estructura criminal no será fácil, pero ya comenzó su destrucción.









