La muerte a disparos de Renee Nicole Good en Mineápolis a manos de un agente de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos) está dejando al descubierto las profundas divisiones en la política estadounidense y amenaza con avivar un debate ya conflictivo sobre la política migratoria.
El incidente ocurrió a plena luz del día y existen múltiples videos grabados por transeúntes desde diversos lugares. Sin embargo, incluso los hechos básicos están siendo cuestionados, con versiones completamente diferentes sobre lo sucedido.
Por un lado, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el presidente Donald Trump, culparon a Renee Good y a "un movimiento radical de izquierda" por el incidente. Afirmaron que la mujer utilizó su auto como "arma" en un "ataque terrorista doméstico".
Por otro lado, el alcalde demócrata de Mineápolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificaron el uso de fuerza letal por parte del agente de ICE como "temerario" y "totalmente evitable". Exigieron que los agentes federales abandonen la ciudad.
Esta clara división entre el gobierno federal y los funcionarios locales se ilustró aún más cuando la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota anunció que el Departamento de Justicia y el FBI serán los únicos responsables de la investigación, sin la cooperación de las autoridades estatales y locales.
El incidente en Minneapolis se produce en medio de un aumento de las acciones migratorias en el estado, después de que Trump criticara duramente a la numerosa población inmigrante somalí. Además, se trata del noveno caso de disparos vinculados a operaciones migratorias desde septiembre, todos ellos involucrando a personas en sus vehículos.
Los defensores de Renee Good han exigido mayor supervisión, rendición de cuentas y moderación por parte de los agentes federales. Sin embargo, los funcionarios de la administración Trump han refutado estas críticas, alegando que sus esfuerzos han sido efectivos para reducir la inmigración ilegal.
La muerte de Renee Nicole Good ha profundizado aún más las divisiones políticas en Estados Unidos, con ambos bandos aferrándose a sus posiciones y utilizando el incidente para reforzar sus narrativas preestablecidas. Parece que incluso las pruebas en video están abiertas a la interpretación, reflejando el abismo en la política estadounidense.












