El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convocado a una veintena de compañías internacionales a la Casa Blanca con el objetivo de involucrarlas en un plan para establecer una especie de "protectorado energético" sobre Venezuela.
Según la información disponible, Venezuela se enfrenta a un futuro petrolero bajo una estricta tutela, de acuerdo a los planes trazados por la administración Trump. El mandatario estadounidense habría recibido a las empresas multinacionales este viernes para intentar embarcarlas en esta iniciativa.
La crisis política y económica que atraviesa Venezuela ha sido un foco de atención constante para la Casa Blanca. Trump ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de intervenir en los asuntos internos del país sudamericano, llegando incluso a reconocer al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino.
Ahora, el plan del gobierno estadounidense parece ir más allá de un simple respaldo político a la oposición venezolana. Al convocar a las principales compañías petroleras internacionales, Trump estaría buscando asegurar el control de los recursos energéticos de Venezuela, uno de los mayores productores de crudo a nivel mundial.
La idea de un "protectorado energético" implicaría que estas empresas multinacionales tendrían un papel preponderante en la explotación y comercialización del petróleo venezolano, bajo la supervisión y tutela de Estados Unidos. Esto representaría un cambio radical en la política energética del país sudamericano, que hasta ahora ha mantenido un control estatal sobre su industria petrolera.
Analistas y expertos en la región advierten que esta estrategia de Trump podría generar aún más inestabilidad y conflicto en Venezuela. La imposición de un esquema de este tipo, sin el consentimiento del gobierno de Nicolás Maduro, sería visto como una clara injerencia extranjera y podría desencadenar una escalada de tensiones.
Por el momento, se desconoce cuál ha sido la respuesta de las empresas convocadas a la Casa Blanca. Sin embargo, la sola convocatoria de Trump a estas compañías multinacionales ya es un claro indicio de sus intenciones de ejercer un mayor control sobre los recursos energéticos de Venezuela.












