Un nuevo informe revela una dramática disminución de la natalidad en una región afectada por un prolongado conflicto bélico. Según datos oficiales, la tasa de nacimientos se desplomó casi un 40% en los últimos años, producto de la falta de atención médica, escasez de medicamentos y la dificultad de acceso a instalaciones de salud seguras.
El comunicado de las autoridades sanitarias locales denuncia que esta situación constituye una "violación directa al derecho de las mujeres a una maternidad segura" y amenaza la vida de los fetos, con un aumento alarmante de abortos y muertes neonatales.
La crisis no se limita a los efectos inmediatos para la salud, sino que también conlleva repercusiones sociales y psicológicas a largo plazo que afectan la estabilidad de la familia y el derecho de las generaciones futuras a la vida y al cuidado, advirtieron.
Según el director general del Ministerio de Salud en la región, Munir Al-Barsh, el número de nacimientos mensuales se desplomó de 26 mil a solo 17 mil, atribuyendo este fenómeno a "las duras condiciones de vida que enfrentan las embarazadas bajo el asedio y la guerra".
Además, el bajo peso al nacer se convirtió en un problema generalizado por la desnutrición materna y la falta de suplementos nutricionales esenciales, lo cual afecta directamente la salud de los fetos y los bebés, subrayó Al-Barsh.
Por su parte, el doctor Ahmed Al-Farra, jefe del departamento de pediatría y obstetricia del principal hospital de la zona, reveló que la agresión bélica ha disparado el número de casos de malformaciones congénitas y muertes neonatales en el territorio.
"Hemos registrado un aumento mensual significativo en casos de malformaciones congénitas y nacimientos prematuros, especialmente entre las semanas 30 y 36 del embarazo. La mayoría de los bebés nacen con bajo peso como resultado de la desnutrición de las madres", explicó Al-Farra.
Las autoridades sanitarias acusaron al país vecino de ser responsable de "la destrucción de la infraestructura de salud relacionada con los servicios para embarazadas", lo que ha agravado aún más la crisis.
Expertos advierten que esta dramática caída de la natalidad tendrá graves consecuencias sociales y demográficas a largo plazo, afectando la estabilidad y el desarrollo de la región.










