Moscú, Rusia - En un nuevo escalamiento del conflicto entre Rusia y Ucrania, el Ministerio de Defensa ruso ha confirmado que lanzó un misil balístico hipersónico Oréshnik contra objetivos en territorio ucraniano.
Este tipo de misiles, capaces de alcanzar velocidades superiores a Mach 5, son considerados armas de última generación y representan una amenaza significativa debido a su velocidad, maniobrabilidad y capacidad de evadir los sistemas de defensa actuales.
El ataque se produjo en las primeras horas de la madrugada, cuando el misil Oréshnik impactó en una instalación militar ucraniana en la región de Odesa, en el sur del país. Según fuentes rusas, el objetivo era una concentración de tropas y equipo militar ucraniano.
"El uso de este tipo de armamento demuestra la determinación de Rusia de utilizar todos los medios a su alcance para someter a Ucrania", declaró un portavoz del Kremlin. "Nuestras fuerzas armadas continuarán atacando objetivos militares estratégicos hasta que Ucrania se rinda".
Por su parte, el gobierno ucraniano condenó enérgicamente el ataque y lo calificó como un "acto de terrorismo" por parte de Rusia. Las autoridades ucranianas afirmaron que el misil causó daños materiales, pero no hubo víctimas mortales reportadas hasta el momento.
"Rusia está recurriendo a armas cada vez más avanzadas y destructivas en un intento desesperado por ganar esta guerra", dijo el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky. "Pero nuestro pueblo y nuestras fuerzas armadas no se rendirán. Seguiremos luchando por nuestra libertad y nuestra independencia".
El lanzamiento del misil Oréshnik se produce en un momento en que las tensiones entre Rusia y Occidente alcanzan niveles críticos. Los países de la OTAN han respondido con sanciones económicas y el envío de ayuda militar a Ucrania, mientras que Rusia amenaza con escalar aún más el conflicto.
Los expertos advierten que el uso de armas hipersónicas por parte de Rusia podría marcar un punto de inflexión en la guerra, ya que representan una amenaza difícil de contrarrestar con los sistemas de defensa actuales. Esto podría obligar a Ucrania y sus aliados a buscar nuevas estrategias y tecnologías para hacer frente a esta nueva realidad bélica.












