El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que el Gobierno cubano "está colgando de un hilo" y que atraviesa "grandes problemas", al tiempo que sostuvo que la presión sobre La Habana ya es máxima "salvo que se entre y se bombardee el infierno que es el lugar".
Trump hizo esos comentarios durante una entrevista con el periodista y conductor Hugh Hewitt, en la que abordaron la situación en Cuba y la posibilidad de aumentar la presión sobre el régimen de la isla. El mandatario estadounidense vinculó el deterioro de la relación de Cuba con Venezuela, asegurando que la Isla dependía del apoyo de ese país.
"Su sangre vital, toda su vida, era Venezuela. Conseguían su petróleo. Conseguían su dinero de Venezuela", dijo Trump, quien también se refirió a la reciente operación en Venezuela y afirmó que en esa acción "perdieron la vida muchos combatientes cubanos".
Ante una pregunta directa sobre si el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, podría "caer" como el líder iraní Ali Jameneí, Trump respondió afirmativamente y amplió su diagnóstico sobre la fragilidad del régimen. "Sí. Creo que Cuba está colgando de un hilo. Cuba está en grandes problemas", declaró.
El mandatario estadounidense describió al Gobierno cubano como un actor que obtenía ingresos por labores de "protección" y calificó a los cubanos en términos elogiosos, aunque mantuvo su crítica al poder político en la Isla. "Cuba consiguió todo su dinero por proteger. Eran como un protector. Son gente dura, fuerte. Son grandes personas", dijo.
Aun así, Trump matizó su pronóstico sobre un eventual colapso del régimen y reconoció que ese tipo de vaticinios se han repetido durante décadas. "Creo que Cuba está realmente en muchos problemas. Pero, ya sabes, la gente ha estado diciendo eso por muchos años, siendo justos, sobre Cuba", señaló. Luego agregó: "Cuba ha estado en problemas durante los últimos 45 años y ( ) no ha terminado de caer. Pero creo que está bastante cerca por su propia voluntad".
La conversación sobre Cuba formó parte de una entrevista más amplia en la que Hewitt abordó con Trump asuntos como Irán, China, la Corte Suprema de Estados Unidos y política interna. El intercambio sobre la Isla se concentró en dos ejes: si Washington debe elevar la presión contra La Habana y si el Gobierno de Díaz-Canel podría estar cerca de caer.











