El sector del petróleo y el gas se erigió como uno de los principales impulsores de la campaña de reelección de Donald Trump en Estados Unidos. Grandes compañías como ExxonMobil, Occidental Petroleum y ConocoPhillips inyectaron millones de dólares directamente a la campaña del candidato republicano, con el objetivo de asegurar sus intereses en el país.
Según los datos recabados, el sector petrolero aportó aproximadamente 26 millones de dólares durante la campaña presidencial, a través de donaciones formales a la Comisión de Elecciones Federales (FEC). Pero la financiación no se detuvo ahí. Una vez que Trump obtuvo la victoria, las grandes compañías desembolsaron 6 millones de dólares adicionales para costear los eventos y reuniones de la ceremonia de investidura.
Chevron, la segunda petrolera más grande de Estados Unidos, fue la que más recursos destinó a estas actividades, con una contribución de 2 millones de dólares. Le siguieron ExxonMobil, Occidental Petroleum y ConocoPhillips, cada una con un aporte de 1 millón de dólares.
Estas donaciones masivas reflejan la estrecha relación entre la industria del petróleo y el gas, y la administración de Trump. Algunas de estas empresas, como ExxonMobil y ConocoPhillips, incluso abandonaron sus operaciones en Venezuela debido a los cambios regulatorios impuestos por el gobierno de Hugo Chávez, optando por denunciar al Estado venezolano en procesos de arbitraje internacional.
Más allá de las grandes multinacionales, otros actores vinculados al sector energético también realizaron importantes contribuciones a la campaña y la transición de Trump. Destacan figuras como Paul Singer, considerado el "rey de los fondos buitre" por su accionar contra Argentina, quien aportó 1 millón de dólares solo para la ceremonia de investidura.
Estos datos ponen en evidencia la influencia que el poderoso lobby petrolero ejerció para asegurar la reelección de Trump, cuyas políticas favorecieron ampliamente a la industria de los combustibles fósiles durante su mandato. La inyección de millones de dólares a la campaña y la transición del mandatario republicano revela los intereses que se esconden detrás de la financiación de las actividades políticas en Estados Unidos.












