La violencia física ha encontrado una nueva forma de expresión a través de un insólito y brutal "deporte" que está ganando popularidad en las redes sociales: las cachetadas. Bajo el nombre de "Power Slap", esta competencia consiste en que dos rivales se abofetean sin posibilidad de defenderse, generando escenas impactantes de sangre, golpes brutales y graves lesiones.
Detrás de este espectáculo se encuentra la astucia y los millones de Dana White, el dueño de la franquicia UFC, la más importante en artes marciales mixtas. Las reglas son simples: mediante un sorteo se define quién pega primero, y este tiene 60 segundos para conectar un golpe con la mano abierta en la cara de su oponente, quien no puede defenderse de ninguna forma.
Las imágenes que circulan en las redes son verdaderamente impactantes: chorros de sangre saliendo de los oídos o narices de los competidores, participantes que caen como dormidos y deben ser atajados para que no se desnuquen, o que se desploman sobre el atril y rebotan. No hay técnica, ni habilidad, solo fuerza bruta para satisfacer el morbo.
Expertos como Chris Nowinski, ex jugador de fútbol americano y doctor en Neurociencia del Comportamiento, han advertido que este "deporte" es pura explotación y que Dana White debería sentirse avergonzado por organizar estos campeonatos, ya que pueden generar graves lesiones cerebrales crónicas en los participantes.
Nowinski, quien sufrió este tipo de lesiones en su carrera, sabe de lo que habla. Inició una campaña para que los competidores de deportes de riesgo donen sus cerebros a la ciencia al morir, y seguramente encontrará material de sobra entre los "atletas" de las cachetadas.
La violencia física extrema, disfrazada de "entretenimiento", parece haber encontrado un nuevo nicho en las redes sociales. Sin embargo, los expertos advierten que este "deporte" de las cachetadas esconde graves riesgos para la salud de los participantes, y cuestionan la responsabilidad de quienes lo promueven.











