La poliposis nasal, también conocida como rinosinusitis crónica con pólipos nasales (RSCcPN), es una enfermedad benigna y crónica que afecta a entre el 3% y el 6% de la población española, es decir, entre 1,5 y 3 millones de personas. Esta condición se caracteriza por la formación de masas gelatinosas en el interior de las fosas nasales y los senos paranasales, lo que provoca una obstrucción nasal persistente y dificulta la respiración por la nariz.
Los síntomas más comunes de la poliposis nasal incluyen la dificultad para respirar, la alteración del olfato (hiposmia o anosmia) y del gusto, la secreción nasal abundante, la sensación de presión o molestias en la zona facial, y en algunos casos, ronquidos y mayor susceptibilidad a infecciones sinusales. Estos síntomas pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes, afectando su sueño, su vida social y su bienestar emocional.
La aparición de la poliposis nasal es más frecuente en adultos de mediana edad, especialmente en hombres, y suele estar relacionada con otras patologías como alergias respiratorias, asma o intolerancia a la aspirina. Factores como la inflamación eosinofílica, la genética y la exposición prolongada a irritantes ambientales también pueden contribuir a su desarrollo.
El tratamiento de la poliposis nasal comienza con lavados nasales y la aplicación de corticoides intranasales, que pueden controlar la enfermedad en muchos casos. Sin embargo, en aquellos pacientes con una evolución desfavorable, se suele recomendar la cirugía para eliminar los pólipos y ampliar las cavidades nasales. Lamentablemente, la recurrencia de los pólipos es relativamente habitual, especialmente en pacientes con asma o intolerancia a la aspirina.
Para los casos más complicados, en los que los tratamientos convencionales no son efectivos, se están desarrollando terapias biológicas que actúan directamente sobre el sistema inmunológico, ofreciendo resultados prometedores para el control de esta enfermedad crónica y debilitante.
Es importante destacar que el manejo de la poliposis nasal requiere un seguimiento médico personalizado y a largo plazo, ya que se trata de una condición que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y que, en muchos casos, requiere de un abordaje multidisciplinar.
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