El juez Carlos Serrano, quien denunció públicamente las presiones ejercidas por el círculo cercano del presidente del Consejo de la Judicatura (CJ), Mario Godoy, se mostró decepcionado y abandonado por el sistema judicial tras su comparecencia ante la Asamblea Nacional.
Serrano afirmó que el nivel de escrutinio en su contra ha sido tal, que hasta el tiempo de despacho fue cuestionado, a pesar de no encontrarse nada relevante en su contra. "Una función judicial libre e independiente acoge a la víctima y le da respaldo, no la convierte en su enemigo", señaló el magistrado.
El juez advirtió que, después del ataque de Godoy, difícilmente otros funcionarios judiciales se atreverán a denunciar presiones y arriesgarse de esa manera. "¿Ustedes creen que algún juez del país se va a arriesgar a denunciar presiones y a jugarse el pellejo?", preguntó Serrano.
Además, el magistrado reveló que fue abandonado por el CJ, pese a las amenazas que recibió del narcotraficante Jezdimir Srdan, por negarse a acceder a las presiones de Henry Gaibor, director del CJ en Pichincha y cercano a Godoy. "Renuncié a mi tranquilidad para dar algo de paz a este país que tanto amo y como respuesta fui abandonado por el CJ cuando me opuse a quebrantar mi juramento como juez y grabé a quien me quiso presionar desde el poder", lamentó Serrano.
Por último, el juez se despidió señalando: "Me voy con la frente en alto y el corazón desecho". Esta denuncia pública del magistrado Serrano pone en evidencia la grave crisis de independencia judicial que enfrenta el país, con altos funcionarios del Consejo de la Judicatura ejerciendo presiones indebidas sobre los jueces.











