La decisión de Estados Unidos de frenar una transición en Venezuela liderada por la opositora María Corina Machado no respondió a un gesto personal o ideológico, sino a cálculos de poder, control militar, precedentes fallidos y el temor a un vacío institucional que obligara a una ocupación prolongada.
La información disponible sugiere que la administración de Joe Biden optó por mantener el statu quo en Venezuela, priorizando la estabilidad a corto plazo sobre un cambio de régimen que, si bien podría haber sido más favorable a los intereses estadounidenses en el largo plazo, también conllevaba importantes riesgos y desafíos.
Según fuentes consultadas, la Casa Blanca consideró que una transición liderada por Machado, una figura polarizante y con poca base de apoyo dentro de la oposición venezolana, podría haber desencadenado una crisis institucional y un vacío de poder que obligara a una intervención militar prolongada por parte de Estados Unidos.
Además, Washington habría temido que una transición abrupta pudiera fortalecer la influencia de actores externos como Rusia, China o Irán en Venezuela, lo que iría en contra de los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región.
En este contexto, la administración Biden habría optado por mantener un enfoque pragmático, buscando preservar la estabilidad y evitar un escenario de caos y confrontación que pudiera desestabilizar aún más la región.
Esta decisión, sin embargo, ha sido criticada por algunos sectores de la oposición venezolana y por analistas que consideran que Estados Unidos perdió una oportunidad histórica de promover un cambio de régimen en Venezuela. Argumentan que una transición liderada por Machado, a pesar de sus desafíos, podría haber abierto la puerta a reformas más profundas y a una mayor democratización del país.
En todo caso, la situación en Venezuela sigue siendo compleja y volátil, y la comunidad internacional continúa buscando formas de abordar la crisis política, económica y humanitaria que afecta al país. La decisión de Estados Unidos de frenar la transición liderada por Machado es una muestra de los delicados equilibrios y cálculos estratégicos que entran en juego en la geopolítica de la región.











