Nicolás Maduro, el hasta hace poco presidente de Venezuela, fue arrestado en una acción que ha sido comparada con la espectacular Operación Roble de la Segunda Guerra Mundial, donde un comando alemán liberó al depuesto dictador italiano Benito Mussolini.
El arresto de Maduro, ocurrido el pasado 3 de enero, se produjo luego de que en las elecciones de julio de 2024 se le acusara de mantener el poder mediante "ejecutorias antidemocráticas", obligando a más de 8 millones de venezolanos a abandonar el país.
El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, definió la detención de Maduro como "algo nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial", aunque muchos no entendieron el paralelismo histórico.
La captura de Maduro ha sido celebrada a nivel mundial, con el protagonismo del gobierno estadounidense, lo que para algunos representa la garantía de que potencias extranjeras no aplasten a los pueblos de América, como sucedió desde 1492.
Sin embargo, la situación en Venezuela se torna incierta tras el arresto del mandatario. Las luchas internas ya han comenzado, y es posible que la inestabilidad política se prolongue por una o dos décadas. Quien resulte presidente, ya sea por imposición o voluntad colectiva, generará insatisfacción y rechazo generalizado, especialmente en cualquier acuerdo con Estados Unidos.
Uno de los escenarios más complejos es el de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, quien ya ha asumido la presidencia anunciando la disposición de hacer lo necesario para organizar internamente el país. Rodríguez cuenta con el apoyo de los leales a Maduro, pero su legitimidad es cuestionada, ya que si Maduro ganó las elecciones de 2024 con fraude, su vicepresidenta también estaría bajo la misma ilegalidad.
Otro personaje que ha entrado en escena es María Corina Machado, la Premio Nobel de la Paz, quien aspira a la presidencia a pesar de no haber sido la candidata ganadora en 2024. Machado ha sido acusada de querer "llegar a la presidencia sin haberla ganado".
Por otro lado, Juan Guaidó, quien fue proclamado "presidente interino" en 2019, también reclama asumir el poder en medio de la coyuntura actual.
En este complejo escenario, la cúpula chavista leal a Maduro se mantiene recorriendo el país y controlando la situación, con la posibilidad de que en las negociaciones se les otorgue una cuota de poder. Algunos analistas consideran que las elecciones de 2024 sirvieron como pretexto para cerrar el cerco que culminó con el arresto de Maduro, y que el Premio Nobel de la Paz será el "galardón de consolación" para Machado, quien no logró la presidencia que aspiraba.
En resumen, la situación en Venezuela se encuentra en un momento de gran incertidumbre, con múltiples actores reclamando el poder y la posibilidad de que los chavistas leales a Maduro mantengan una cuota de influencia en el futuro del país.











