Montevideo, Uruguay (EFE) - Julio María Sanguinetti, expresidente de Uruguay, reflexiona sobre su trayectoria política y legado a sus 90 años de edad. El exmandatario, quien gobernó en dos oportunidades a pesar de la prohibición de reelección en su país, destaca su búsqueda de "los equilibrios" en lo político, económico y social.
Sanguinetti, nacido el 6 de enero de 1936, asegura que su legado se define por haber dedicado su vida al servicio público "con devoción, con honestidad, con espíritu republicano y buscando siempre los equilibrios". Durante sus dos períodos presidenciales, entre 1985-1990 y 1995-2000, se enfocó en restablecer las libertades y derechos humanos luego de la dictadura cívico-militar, así como en impulsar reformas transformadoras en la matriz productiva, educación y sistema electoral.
El exmandatario también recuerda sus encuentros con figuras internacionales como Margaret Thatcher y Mijaíl Gorbachov, pero destaca especialmente su conversación con el líder chino Deng Xiaoping, a quien considera "la figura que ha influido más en la vida contemporánea" por haber liderado la transformación más importante de los últimos cien años a través de China.
Sanguinetti, quien se define a sí mismo como periodista de profesión, habla además de la importancia de su familia, compuesta por su esposa Marta Canessa, con quien lleva 65 años casado, y sus hijos, nietos y bisnieto. Resalta que la familia sigue siendo "la célula básica de la sociedad", algo que incluso la potencia emergente China ha reconocido.
A sus 90 años, el exmandatario uruguayo se encuentra trabajando en un nuevo libro, pues considera que el día en que una persona no tiene proyectos es cuando comienza a retroceder. Asimismo, revela que su gran memoria es un don natural, pero también el resultado de un ejercicio constante, ya que siempre prepara cuidadosamente sus intervenciones, a excepción de las entrevistas periodísticas.











