Dormir poco y mal no es solo una molestia diaria, sino que con el tiempo puede convertirse en un problema serio para la salud del corazón. Así lo explica el cardiólogo Aurelio Rojas en uno de sus videos más recientes en TikTok, donde alerta sobre la relación entre la falta de sueño y la aparición de hipertensión, arritmias y otros trastornos cardiovasculares.
Según el experto, en consulta se repite un patrón: personas que llevan años durmiendo mal y que acaban desarrollando problemas cardíacos. Esto no es ninguna casualidad, ya que la ciencia ha demostrado cómo el insomnio mantenido se asocia a un mayor riesgo cardiovascular.
Cuando el sueño es insuficiente, el sistema nervioso autónomo simpático se mantiene activado más tiempo de lo debido, lo que significa que el cuerpo vive en una especie de alerta permanente. Como consecuencia, aumentan hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que a corto plazo puede pasar desapercibido, pero a largo plazo tiene un impacto determinante.
"Nuestro metabolismo y nuestro corazón lo acaban pagando", advierte el cardiólogo. En este contexto, el magnesio surge como una posible herramienta de apoyo. Rojas insiste en que no se trata de un sedante, sino de una sustancia que facilita la relajación neuromuscular y del sistema nervioso, algo que muchas personas con insomnio necesitan para poder conciliar el sueño.
Según detalla, los ensayos clínicos muestran que, en adultos con estrés elevado o con despertares frecuentes, el magnesio puede ayudar a mejorar la calidad del descanso. Si bien no actúa de forma milagrosa, puede contribuir a que el sistema nervioso baje revoluciones.
El cardiólogo también da pautas claras sobre su uso. La dosis eficaz se sitúa entre los 200 y los 400 miligramos de magnesio al día, siendo las formas más estudiadas y mejor toleradas el bisglicinato y el citrato. Recomienda tomarlo una o dos horas antes de acostarse, manteniendo el tratamiento durante al least tres o cuatro semanas seguidas.
Para Rojas, el mensaje de fondo va más allá de un suplemento concreto. Dormir bien es una de las formas más eficaces de cuidar el corazón, ya que no solo mejora cómo nos sentimos al día siguiente, sino que también reduce el estrés interno al que sometemos al cuerpo de forma constante.
El cardiólogo insiste en que el insomnio no debe normalizarse, pues dormir mal de forma habitual no es algo sin importancia, sino una señal de alerta del organismo. Cuidar el sueño es cuidar el corazón, y entender cómo funciona el cuerpo es el primer paso.











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