La salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela ha desatado una nueva fase crítica en el proceso de transición, marcada por un reordenamiento de fuerzas internas y externas, según advierte el dirigente opositor Omar González Moreno.
González Moreno afirma que la confrontación entre Donald Trump y Maduro terminó por dejar al exmandatario derrotado, humillado y traicionado por su propio entorno. Ahora, el pulso central se da entre Trump y Diosdado Cabello, una disputa en la que, en su opinión, no pueden ganar ambos.
En este nuevo tablero, la figura de Delcy Rodríguez es vista como provisional y sin base propia. Su único sostén real, muy precario y temporal, es Washington, lo que implica condiciones. Rodríguez enfrenta presiones contrapuestas: iniciar una transición como títere de Trump o atrincherarse con el ala dura del chavismo.
Diosdado Cabello, por su parte, encarna el núcleo del chavismo radical y el control de grupos paramilitares que sostuvieron al régimen. Sus declaraciones y movimientos pesan más que cualquier rueda de prensa gubernamental, y podría intentar dinamitar el plan de transición o caer en el intento.
La Fuerza Armada enfrenta ahora una decisión crucial: respaldar una transición tutelada para evitar un choque con Estados Unidos, lo que podría abrir fricciones con Cabello, o alinearse con el radicalismo y profundizar el conflicto. Según González Moreno, lo más probable es que se decanten a favor del respeto a la voluntad popular expresada en las elecciones presidenciales del 28 de julio.
En resumen, la salida de Maduro ha desatado una guerra intestina dentro de la cúpula chavista, con Delcy Rodríguez en una posición precaria y Diosdado Cabello liderando el ala más radical, mientras la Fuerza Armada se enfrenta a una encrucijada crucial para el futuro del país.












