Jair Bolsonaro, ex-presidente de Brasil, sufrió una caída dentro de las instalaciones de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia y se golpeó la cabeza. Según informaciones, Bolsonaro no activó el protocolo de emergencia ni comunicó inmediatamente a los agentes penitenciarios sobre el incidente.
Fue recién por la mañana que los policías penales notaron el golpe en la frente de Bolsonaro y este les informó que había caído de la cama y que "todo estaba bien". La Policía Federal emitió un comunicado indicando que constataron lesiones leves y no identificaron la necesidad de un traslado hospitalario inmediato, recomendando únicamente observación.
Sin embargo, la defensa de Bolsonaro solicitó la realización de exámenes como tomografía, resonancia magnética y electroencefalograma, alegando la necesidad de descartar un posible trauma o problema neurológico. El ministro Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo, determinó que los exámenes solicitados podrán ser realizados, siempre y cuando estén debidamente justificados y programados.
La ex primera dama, Michelle Bolsonaro, declaró que está a la espera del posicionamiento de la Procuraduría General de la República sobre los pedidos de exámenes, afirmando que "la salud y la vida de mi marido están en manos de la PGR". Según Michelle, Bolsonaro estaría "un poco aturdido" por la medicación y no recordaría el momento de la caída.
Este incidente se produce en medio de la investigación que Bolsonaro enfrenta por su presunta participación en los disturbios del 8 de enero en Brasilia. La defensa del ex presidente busca ahora garantizar la realización de los exámenes médicos solicitados, con el objetivo de descartar posibles complicaciones derivadas de la caída.











