Tras la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro en una operación militar liderada por Estados Unidos, el mundo, incluido México, debe recalibrar sus relaciones diplomáticas con Venezuela. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum navega con cautela entre las amenazas de intervención de Washington y los vínculos con el chavismo y su nueva líder, Delcy Rodríguez.
La mandataria mexicana conoció a Rodríguez, quien ahora asume la presidencia interina de Venezuela, en octubre de 2023 durante una reunión del Grupo de Puebla, una organización de partidos y líderes de izquierda que buscaba defender a los gobiernos progresistas de la región. Tanto Sheinbaum como Rodríguez ocupan ahora focos de atención en Latinoamérica.
El Grupo Puebla, del que también formaban parte los expresidentes Evo Morales y Rafael Correa, denunció en esa ocasión el avance de una "derecha antidemocrática" en la región y los intentos de sabotaje a gobiernos de izquierda auspiciados desde Estados Unidos. La cita sirvió como antesala a eventos como la toma de posesión del izquierdista Bernardo Arévalo en Guatemala y el ascenso del ultraconservador Javier Milei en Argentina.
Tras la victoria de Sheinbaum en las elecciones presidenciales mexicanas de 2024, Rodríguez celebró su triunfo, pero ninguno de los dos líderes acudió a las respectivas tomas de posesión. La presidenta mexicana optó por una aparente neutralidad y evitó pronunciarse sobre las cuestionadas elecciones venezolanas de 2024, siguiendo la línea de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, Sheinbaum tuvo que hacer malabares para gestionar la relación con el régimen venezolano, manteniendo la cautela y la frialdad hacia la oposición, pero también algunos gestos de cortesía con el chavismo, como mantener al embajador mexicano designado por López Obrador.
Ahora, tras la intervención militar y la captura de Maduro, Sheinbaum ha reiterado su condena a la acción unilateral de Estados Unidos y ha evitado pronunciarse sobre Delcy Rodríguez, quien asume la presidencia interina de Venezuela. En los próximos meses, la mandataria mexicana deberá construir una nueva relación con el chavismo que emerge de la caída de Maduro.












