El ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, apeló el fallo que rechazó su pedido de prisión domiciliaria en la causa Once. La defensa del ex funcionario argumenta que, debido a su avanzada edad de 76 años y sus problemas de salud, debería poder cumplir su condena fuera del penal de Ezeiza.
El juez federal Ricardo Basilíco había negado el beneficio de la prisión domiciliaria hace diez días, considerando que el penal de Ezeiza cuenta con los recursos médicos necesarios para tratar las patologías de De Vido y que su estado clínico se mantiene estable. Sin embargo, los abogados Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro apelaron la decisión, remarcando la edad del condenado como un factor central del reclamo.
De Vido cumple una condena de cuatro años de prisión por su responsabilidad penal en la tragedia ferroviaria de Once, ocurrida en febrero de 2012. La Corte Suprema dejó firme la sentencia, que determinó su culpabilidad en el caso.
La apelación del ex ministro se produce en un contexto político marcado por la gestión de Javier Milei y el debate sobre el régimen de detenciones y beneficios penitenciarios. Mientras que algunos sectores abogan por endurecer las penas y restringir los beneficios, otros cuestionan el sistema carcelario y proponen alternativas como la prisión domiciliaria, especialmente para reclusos de avanzada edad y con problemas de salud.
El caso de Julio De Vido se enmarca en esta discusión y pone de manifiesto la complejidad de las decisiones judiciales en torno a la ejecución de las penas. Será la Cámara Federal de Casación Penal la encargada de analizar la apelación y determinar si el ex ministro debe cumplir su condena en el penal de Ezeiza o si puede acceder al beneficio de la prisión domiciliaria.












