El pasado sábado 3 de enero, Venezuela se vio sumida en un apagón masivo después de que tres subestaciones eléctricas estratégicas fueran atacadas en la madrugada. La empresa estatal Corpoelec informó que logró restablecer el servicio eléctrico tras este incidente que, según el gobierno, fue perpetrado por órdenes del gobierno de Estados Unidos.
La subestación Panamericana, considerada una infraestructura clave en el sistema de transmisión de Caracas, fue una de las afectadas por los tres impactos recibidos durante el ataque de la madrugada del sábado. Esta subestación forma parte de un anillo que conecta a otras instalaciones eléctricas fundamentales para el abastecimiento de la capital venezolana.
Ante esta situación, el gobierno del presidente Nicolás Maduro acusó a Estados Unidos de ser el responsable del ataque, asegurando que Washington había secuestrado tanto al mandatario como a la primera dama, Cilia Flores, en un intento por desestabilizar al país. Sin embargo, estas afirmaciones no han sido corroboradas por fuentes independientes.
Tras el incidente, Corpoelec, la empresa eléctrica estatal, informó que sus equipos de trabajo lograron restablecer el servicio eléctrico en las zonas afectadas. No obstante, se desconoce el alcance total de los daños y el tiempo que tomará la reparación completa de las subestaciones atacadas.
Este no es el primer apagón masivo que sufre Venezuela en los últimos años. El país ha enfrentado recurrentes fallas en el sistema eléctrico, lo que ha generado un profundo malestar entre la población. Expertos han señalado que la falta de inversión, mantenimiento y modernización de la infraestructura eléctrica son algunas de las principales causas de estos problemas.
El ataque a las subestaciones eléctricas se produce en un momento de gran tensión política en Venezuela, donde el gobierno de Maduro enfrenta una profunda crisis económica y social. La oposición y la comunidad internacional han cuestionado repetidamente la legitimidad del mandatario, lo que ha llevado a un agravamiento del conflicto interno.
Ante esta situación, el gobierno venezolano ha responsabilizado a Estados Unidos de orquestar una "guerra eléctrica" en su contra, acusación que Washington ha negado rotundamente. Sin embargo, la falta de transparencia y la polarización política dificultan la posibilidad de llegar a una solución consensuada para abordar los problemas del sector eléctrico en el país.











