El gobierno de Venezuela ha declarado el estado de conmoción exterior en el país, en respuesta a lo que califica como un "ataque armado de Estados Unidos de América contra el territorio de la República" ocurrido el pasado 3 de enero.
El decreto, publicado este lunes, ordena la búsqueda y captura inmediata de cualquier persona involucrada en la "promoción o apoyo" de dicho ataque. Los detenidos deberán ser puestos a disposición del sistema de justicia penal para su enjuiciamiento.
Además, el estado de conmoción exterior otorga poderes extraordinarios al gobierno, entre ellos la suspensión del derecho de reunión y manifestación, la requisición de bienes, el cierre de fronteras y la restricción del libre tránsito de personas y vehículos en el territorio nacional.
El texto señala que estas medidas tienen como objetivo "repeler cualquier amenaza o acción hostil exterior y restablecer el orden interno y proteger los derechos de la población". El decreto deberá ser remitido a la Asamblea Nacional en un plazo de ocho días para su consideración y aprobación.
La declaración del estado de conmoción exterior se produce en un momento de alta tensión política en Venezuela, con el gobierno de Nicolás Maduro enfrentado a la oposición y a la presión internacional. El país atraviesa una profunda crisis económica y social, con escasez de alimentos y medicinas, hiperinflación y una masiva ola migratoria.
El anuncio del decreto llega días después de que el gobierno venezolano acusara a Estados Unidos de estar detrás de un supuesto "ataque armado" contra el país, sin aportar pruebas concretas. La Casa Blanca ha negado categóricamente cualquier participación en acciones militares contra Venezuela.
La medida adoptada por el gobierno de Maduro ha sido criticada por la oposición y organizaciones de derechos humanos, que la consideran un intento de reprimir aún más las libertades y consolidar el control autoritario en Venezuela.










