La Iglesia Católica ha emitido un llamado a la población a tener cuidado con las expresiones públicas durante los actuales conflictos internacionales. En su editorial semanal "Desde la Fe", la institución religiosa destacó que la información veraz es un deber moral y que la desinformación, los rumores y las narrativas parciales pueden convertirse en instrumentos de violencia simbólica.
El mensaje de la Iglesia enfatiza que, en momentos de alta tensión internacional, lo que se dice y la manera en que se dice tiene consecuencias reales en la vida de los pueblos, especialmente de aquellos que ya han sufrido profundas heridas marcadas por la pobreza, la violencia o la incertidumbre.
La Iglesia exhortó a evitar reaccionar con ligereza, ironía o dureza en el debate público, en los medios de comunicación y en las redes sociales. En su lugar, se debe procurar un discernimiento profundo que cuestione si lo que se dice contribuye a la verdad, la justicia y la paz, o si, por el contrario, aviva la confrontación y el resentimiento.
"Hoy, la justicia y la dignidad humana están más expuestas que nunca a los desequilibrios de poder entre los más fuertes", expresó el Papa León XIV. En este sentido, el mensaje destaca la urgencia de impulsar una paz "desarmada y desarmante", que no nazca de la imposición, la humillación del adversario ni del uso de la palabra como arma, sino del reconocimiento de la dignidad de cada persona y de la responsabilidad ética de nuestras acciones y opiniones.
La Iglesia Católica calificó como indispensable acudir a fuentes confiables y verificables, distinguir hechos de opiniones y evitar compartir contenidos que no contribuyan a una comprensión justa de la realidad. En un mundo herido por múltiples conflictos, la paz también se construye con palabras responsables, capaces de abrir caminos de esperanza.











