En un episodio que evidencia los desafíos que enfrentan los trabajadores en el entorno corporativo brasileño, una empresa ha sido condenada por haber despedido de manera discriminatoria a un empleado que informó que debía usar un brazalete electrónico. La Justicia Laboral determinó el pago de una indemnización por daños morales al ex colaborador.
El caso ocurrió en Fortaleza, Ceará. El trabajador, condenado en un proceso penal, necesitaba utilizar un brazalete electrónico y solicitó a la empresa una declaración para presentarla ante la Justicia. Aproximadamente una hora después de la solicitud, fue informado de que cumpliría con el aviso previo, lo que evidenció el vínculo entre el uso del equipo y su despido.
Durante el proceso, la empresa alegó que el despido no tenía relación con el brazalete, sino con el comportamiento del empleado, a quien supuestamente acusaba de incitar huelgas. Sin embargo, el juez Márcio Cavalcanti Camelo observó que la prueba presentada no demostraba ningún perjuicio o acto irregular cometido por el trabajador.
El magistrado también destacó que el derecho a la organización sindical está garantizado por ley y no puede ser utilizado como justificación para despidos punitivos. Para él, quedó claro que el despido se produjo pocas horas después de la comunicación sobre el monitoreo electrónico, y ese fue el verdadero motivo de la desvinculación.
Al no poder comprobar las alegaciones contra el empleado, la empresa fue condenada a pagar 8.000 reales en concepto de daños morales. Este caso pone de manifiesto la persistencia de situaciones de humillación y presión psicológica en el entorno laboral brasileño, y la importancia de que la Justicia intervenga para proteger los derechos de los trabajadores.












