El fuerte incremento del salario mínimo decretado por el Gobierno Petro para 2023 no solo tendrá efectos sobre los ingresos laborales, sino también sobre el valor de la pensión más alta que se puede recibir en Colombia. A partir del próximo año, la base máxima para calcular la mesada pensional en el régimen público pasará de cerca de $35,5 millones a aproximadamente $43,7 millones mensuales.
Este ajuste beneficia a un grupo muy reducido de colombianos que lograron cotizar durante su vida laboral sobre el tope permitido por la ley, equivalente a 25 salarios mínimos mensuales vigentes. Para ellos, el aumento del salario mínimo representa un salto significativo en el valor de su pensión, al punto de convertirse en uno de los mayores incrementos registrados en las últimas décadas.
Sin embargo, el acceso a la pensión máxima es excepcional, ya que solo quienes cotizaron durante al menos 10 años sobre ese umbral pueden liquidar su mesada con base en el tope máximo. De hecho, cifras de la Superintendencia Financiera muestran que no llegan a 700 los pensionados por vejez en el régimen de prima media que reciben una mesada en ese nivel, lo que evidencia que se trata de un beneficio concentrado en un grupo muy reducido.
Juliana Morad Acero, directora de Derecho Laboral de la Universidad Javeriana, advierte que este efecto tiene consecuencias relevantes. En el corto plazo, beneficia a afiliados con ingresos bajos y medios, al elevar su tasa de reemplazo sin exigir más semanas ni mayores aportes pasados. Sin embargo, a nivel del sistema, incrementa el subsidio implícito del Régimen de Prima Media y agrava su desequilibrio actuarial.
"En la práctica, un salario mínimo más alto no solo impacta el mercado laboral y los costos, sino que también reconfigura silenciosamente la fórmula pensional, ampliando obligaciones futuras sin una fuente adicional de financiamiento", señaló Morad Acero.
El aumento se reflejará principalmente en los afiliados que alcancen la edad de jubilación en 2026, hombres que cumplan 62 años y mujeres que lleguen a los 57, y que, además, hayan consolidado el historial de cotización necesario para acceder a la pensión más alta del sistema.
Aunque todavía existen algunos pagos que superan este límite, correspondientes a regímenes especiales antiguos, la posibilidad de pensionarse por encima del tope fue cerrada con la Sentencia C-258 de 2013, que fijó los 25 salarios mínimos como máximo estándar del sistema.
El salto en la pensión máxima vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad del sistema pensional y el impacto que tienen los aumentos del salario mínimo sobre las obligaciones futuras del Estado, en un contexto de envejecimiento poblacional y presión creciente sobre las finanzas públicas.












