El 2025 puso sobre la mesa global una inquietud que los argentinos conocen hace tiempo: la inflación. Si bien los dólares han sido durante décadas la forma de resguardar ahorros, la inflación de Estados Unidos, entre otros motivos, puso en jaque la seguridad de esta moneda. En ese contexto, muchos se preguntan si los argentinos seguirán recurriendo al dólar para evitar que su dinero pierda valor o empezarán a invertir en otros activos, como los digitales.
Si bien hasta hace poco los criptoactivos funcionaban sobre todo como protección contra la inflación, hoy empiezan a jugar otro papel en la escena: según una investigación que relevó a los usuarios argentinos de Bitget (uno de los principales exchanges de criptomonedas en el mundo), entre el 17 y el 28 de noviembre de este año, los resultados muestran que, la mayoría de los encuestados que invierten en criptomonedas (el 44%) lo hacen buscando potencial de altos rendimientos. Este hallazgo es muy elocuente, si se tiene en cuenta que, hasta hace poco, el 40% de las personas que recurrían a estos activos lo hacían buscando protección contra la inflación.
"El promedio de emisión monetaria en el mundo está entre el 7 y el 10% anual, algo que aumenta la inflación y lleva a que la moneda se devalúe", apunta Leonardo Rubinstein, bitcoiner, fundador de una compañía relacionada con este activo y emprendedor de empresas tecnológicas, y agrega: "A medida que este proceso avanza, crece la percepción de que incluso el dólar pierde valor con el tiempo, por lo que muchos buscan nuevas formas de proteger sus ahorros".
Otros números hablan por sí solos. Según la firma de análisis global A16zCrypto, la Argentina es el quinto país del mundo con más usuarios de criptoactivos. "Aun con el cepo levantado y el mercado del dólar bancario abierto, el volumen operado del primer semestre en Lemon de 2025 fue un 20% más que el semestre anterior; y, el Q3 2025 registró un 16% más que el segundo trimestre del mismo año. Esto confirma su consolidación como herramienta de uso cotidiana, una tendencia que sigue en alza", señala Maximiliano Raimondi, CFO de Lemon.
En ese escenario, hay analistas que suman otra variable a la ecuación: sostienen que las nuevas generaciones dejarán de apostar por el ladrillo y otros activos ilíquidos, y empezarán a optar por refugiar sus ahorros en inversiones como bitcoin, también conocido como "el oro digital". "Los baby boomers construyeron riqueza en ladrillo y oro, activos físicos que sus hijos no valoran de la misma manera. Un heredero de 35 años con US$100.000 no comprará un departamento para alquilar, buscará activos digitales, líquidos, custodiables sin intermediarios", explica la analista financiera Mariel Lang Sáez.
"Muchos usuarios empezaron a ver a bitcoin no como una apuesta especulativa, sino como una inversión de largo plazo y ahorro", agrega Raimondi, quien detalla que, durante 2025, las compras en Lemon de stablecoins crecieron un 44,4%, mientras que las compras de bitcoin aumentaron un 126%. De hecho, la mayoría de criptoactivos en custodia en Lemon por argentinos corresponden a bitcoin (35%).
El 2025 fue un periodo de maduración para bitcoin, en el que el activo ya no fue adquirido solamente por personas individuales, sino que terminó de afianzarse como activo institucional. "El mercado siguió consolidándose globalmente con cada vez más adopción institucional y mayor integración de stablecoins en pagos", explica Diego Díaz, director de pagos y cripto de la Cámara Fintech Argentina.
Inversores más tradicionales accedieron al activo gracias a la expansión de los ETFs spot (un fondo que cotiza en bolsa y que sigue el precio del bitcoin). Esto abrió la puerta a quienes antes, por restricciones regulatorias, no podían o no querían exponerse a bitcoin directamente.
Además, vale resaltar que los movimientos de estos actores institucionales inyectaron mucho dinero al mercado cripto, algo que impulsó el precio del activo hacia arriba, hasta incluso alcanzar su pico histórico en octubre de 2025 y ubicarse en US$126.198,07. "Gran parte de la suba se explicó por el dinero que entró a los ETF spot y por una presencia mucho mayor de inversores grandes. Hoy, esos ETF en EE.UU. ya acumulan cerca de 1,3 millones de BTC (más del 6% del supply en circulación)", coincide Raimondi.
Vale agregar que, algunas variables del contexto macroeconómico también fomentaron este crecimiento. "Un entorno macroeconómico más favorable al riesgo y expectativas de políticas monetarias menos restrictivas contribuyeron a mejorar el sentimiento del mercado y amplificar el movimiento alcista", explica Carolina Gama, country manager de Bitget en Argentina.
En ese sentido, Rubinstein agrega que hubo "varias compuertas de la represa" que se abrieron y que permitieron que mucho capital institucional y corporativo pudiera acceder a bitcoin. En primer lugar, menciona la habilitación de la SEC para crear los ETF; en segundo lugar, destaca la política actual del gobierno de Estados Unidos, que favorece el uso de bitcoin; entre ellas, nombra la habilitación para que los bancos puedan custodiar bitcoin, algo que "marca un estándar para el mundo". Por último, habla de la importancia que tuvo el surgimiento de las bitcoin treasury companies (empresas que mantienen bitcoin en su tesorería).
Pero, ¿qué se espera para este activo que en diciembre de 2015 rondaba US$437, hoy creció un 20.197,48% y se posiciona cerca de US$88.700? La opinión de los expertos varía, aunque coinciden en cuáles son las variables que marcarán el rumbo en 2026: cómo continuarán los movimientos de los flujos institucionales, el rumbo de la política monetaria global, los cambios regulatorios de los principales mercados y los ciclos propios del ecosistema cripto.
"Si continúan los flujos hacia los ETF, se suman más tesorerías corporativas y aparecen nuevos vehículos regulados, el tono seguirá siendo positivo. Sin embargo, si afloja, lo más probable es encontrarnos con más volatilidad", explica Raimondi y agrega que el 2026 se percibe como un mercado de bitcoin más adulto , donde la demanda, la liquidez y la regulación pesan más que nunca. "Un escenario de tasas más bajas y más liquidez suele jugar a favor; a eso se suma la regulación: más claridad reduce el miedo y abre la puerta a más inversores", agrega el CFO de Lemon.
Gama señala que, hoy, el mercado de bitcoin está en un momento de cautela; los ETF que hace poco atraían mucho dinero están viendo más retiros que ingresos. "En este escenario, no puede descartarse que bitcoin continúe profundizando su corrección durante los primeros meses del año -siga bajando un poco más-, antes de encontrar un piso más sólido", agrega.
Aunque considera que bitcoin sigue teniendo bases sólidas, ya que cada vez más instituciones lo están incorporando, algo que le brinda un rol más estable a largo plazo, explica que, el camino hasta llegar ahí seguramente será con altibajos. "La evolución del precio seguirá estando fuertemente condicionada por el entorno macroeconómico global, la política monetaria y la dinámica de flujos, lo que apunta a un escenario de elevada volatilidad, con movimientos abruptos tanto al alza como a la baja", agrega la referente de Bitget.
La analista Lang Saez considera que un escenario probable sería el de un bitcoin entre US$85.000 y US$110.000, si no se dan shocks macro a lo largo del año. Esto se explicaría por una consolidación de la corrección que tuvo lugar en octubre-diciembre de 2025, que llevaría a mantener una volatilidad reducida, pero presente. Opina que los ETF proporcionan un piso de demanda institucional, que protegen de ajustes abruptos, pero no eliminan correcciones del 30-40%. La diferencia en relación con ciclos pasados es que estas correcciones serían controladas (ya no del 70/85%), entre otros motivos, por un cambio generacional, que sería el precursor de un mercado alcista. Este implicaría una transformación en el modo de invertir: una transición en la que los jóvenes ya no se refugian en activos duros como el ladrillo, sino en otros más líquidos, como el bitcoin.
Por último, Rubinstein plantea que la combinación de tres factores podría empujar a bitcoin hacia arriba: por un lado, el aumento de la demanda, por el capital institucional; por otro lado, la mayor liquidez que se puede generar, si los gobiernos vuelven a emitir más dinero, las tasas de interés bajan y aumenta la deuda, elementos que, combinados, podrían generar un escenario que impulse al alza el precio de bitcoin.






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