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Más de $20.000 millones liberados de cuentas CERA: ¿Oportunidad o riesgo para el mercado de bonos?

Más de $20.000 millones liberados de cuentas CERA: ¿Oportunidad o riesgo para el mercado de bonos?

A partir del 1 de enero de 2026, más de u$s20.000 millones alojados en Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA) quedaron plenamente liberados, generando un intenso debate en la City sobre el impacto que este flujo de dinero podría tener en el mercado de bonos, el sistema financiero y la economía real.

Si bien no se trata de nuevos dólares ingresando al país, sino de fondos ya declarados que permanecieron inmovilizados por exigencia normativa, la gran incógnita es qué harán los dueños de estos recursos una vez que puedan disponer libremente de ellos.

Las estimaciones privadas ubican el monto entre u$s20.000 y u$s23.000 millones, concentrados mayormente en personas físicas con un perfil de ahorro conservador y baja sofisticación financiera previa. Esta composición del universo de fondos liberados es clave para entender las diferentes lecturas que se plantean en torno a su potencial impacto.

La visión más optimista sostiene que la liberación de estos recursos puede convertirse en un factor de sostén para los bonos, ya que no abundan alternativas de inversión que rindan más, incluso después de la fuerte compresión de tasas que mostraron los soberanos argentinos en los últimos meses. Desde esta mirada, una porción relevante de esos dólares podría quedar dentro del propio mercado financiero, reforzando la demanda en determinados tramos de la curva.

Sin embargo, el enfoque más crítico pone el acento en que, hasta ahora, esos u$s20.000 millones se encontraban prácticamente 100% dentro del sistema financiero, ya sea invertidos o estacionados en instrumentos transitorios. A partir del 1 de enero, ese carácter cautivo desaparece, lo que introduce un riesgo asimétrico: si bien la noticia no suma nueva demanda, sí habilita una potencial reducción, ya que parte de esos fondos podría salir del mercado financiero y dirigirse a inversiones inmobiliarias, compra de campos, consumo durable o incluso a activos fuera del sistema.

Entre ambos extremos, se consolida una lectura intermedia que gana peso en las mesas de operaciones. Es la visión que interpreta la liberación como un evento en gran parte descontado, donde no habría razones para esperar un flujo vendedor significativo, principalmente por la escasez de alternativas de inversión que rindan más que los bonos soberanos argentinos.

Desde una mirada impositiva, los expertos coinciden en que lo más probable es que los fondos no salgan del circuito inversor, sino que roten entre distintos destinos habilitados, como el mercado inmobiliario o el de campos, en caso de prosperar reformas tributarias que eximan de impuestos a estas inversiones.

En definitiva, la liberación de las cuentas CERA pone a prueba la confianza alcanzada en el plan económico y la capacidad del mercado para absorber este flujo de dinero sin generar presiones negativas. El inicio de 2026 aparece como un período clave para observar cómo se comporta este ahorro ahora formalizado y su impacto en los bonos, el dólar financiero y el sector inmobiliario.

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