Venezuela cierra el 2025 con un hito histórico en su mercado cambiario. El dólar estadounidense alcanzó un precio promedio de 301,37 bolívares, marcando un incremento del 479,26% en los últimos 12 meses. Esta devaluación del 82,74% del bolívar se produce en medio de la escasez de divisas físicas y las crecientes restricciones en el mercado tradicional, lo que ha llevado a un cambio de paradigma en la economía venezolana.
El uso de la criptomoneda estable Tether (USDT) se ha consolidado como el principal motor de las transacciones, representando el 70% de las operaciones que requieren divisas en el país, como pagos, remesas y comercio exterior. Apenas el 30% del mercado sigue dependiendo de dólares en efectivo o transferencias bancarias convencionales.
Una de las claves detrás de esta alza sostenida ha sido la retracción del Banco Central de Venezuela (BCV) en su estrategia de inyección de divisas a la banca. Durante 2025, el BCV vendió aproximadamente 3.154 millones de dólares, lo que representa una caída del 43,68% en comparación con los 5.600 millones de dólares inyectados en 2024. De hecho, el año concluye con dos semanas de inactividad total en las mesas de intervención, sin realizar colocaciones desde el 15 de diciembre.
El mercado bancario mostró una tendencia alcista en las últimas jornadas del año, con todos los bancos reportando precios de venta por encima de los 300 bolívares, moviéndose en un rango de entre 300,87 y 307,20 bolívares por unidad. Por su parte, el euro cerró aún más alto, situándose en 354,49 bolívares, lo que implica un incremento anual del 555,55%, superando el ritmo de devaluación del dólar.
La estrategia del gobierno, basada en ajustes progresivos desde octubre de 2024, deja un escenario de incertidumbre para 2026, donde se espera que la intervención cambiaria continúe siendo limitada y el mercado de "stablecoins" siga ganando terreno como refugio de valor en la economía venezolana.


