Durante los meses de verano, aumentan las probabilidades de sufrir un golpe de calor, una afección causada por el sobrecalentamiento del cuerpo que puede generar desde intensos dolores de cabeza y mareos hasta náuseas y vómitos, entre otros síntomas peligrosos. Estos suelen ocurrir debido a la exposición a altas temperaturas o la actividad física prolongada en condiciones climáticas extremas.
Según explica un artículo de la Clínica Mayo, un golpe de calor se produce si la temperatura corporal se eleva a 104 F (40 C) o más. De no tratarse a tiempo, puede dañar seriamente el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos. "El daño empeora cuanto más se retrasa el tratamiento, lo que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves o la muerte", advierten los especialistas.
Sergio Reeves, docente de la carrera de Enfermería de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo (UDD), detalla las principales señales de alerta: "piel caliente y seca, pulso rápido y fuerte, confusión, náuseas, vómitos y dolor de cabeza intenso". Ante estos síntomas, es crucial actuar rápidamente.
En caso de sufrir un golpe de calor, Reeves recomienda retirarse del calor, quitarse la ropa, tomar una ducha fría o aplicar paños fríos, e hidratarse con agua o bebidas con electrolitos. Si la persona está inconsciente, hay que llamar de inmediato a los servicios de emergencia.
Para prevenir estos episodios, el experto sugiere varias medidas sencillas pero efectivas: mantenerse hidratado, evitar actividades físicas intensas durante las horas de mayor calor, usar ropa ligera y clara, y permanecer en ambientes frescos y con buena ventilación. También es clave buscar atención médica urgente si los síntomas persisten o empeoran.











