La crisis migratoria en las fronteras españolas ha tenido un dramático descenso en 2025, según un informe publicado por la ONG Caminando Fronteras. Si bien el número de muertes sigue siendo alarmante, con 3.090 personas fallecidas, esto representa una disminución significativa en comparación con el año anterior.
La mayoría de las víctimas se registraron en la peligrosa ruta atlántica desde África hasta las Islas Canarias, considerada una de las más arriesgadas del mundo. Sin embargo, a pesar de este descenso, se ha abierto una "nueva ruta migratoria más lejana y más peligrosa" con salidas desde Guinea Conakry, según destaca el informe.
Además, la ONG señala un aumento en la ruta irregular entre Argelia y las islas españolas de Ibiza y Formentera, en el Mediterráneo, con un incremento de migrantes procedentes de Somalia, Sudán y Sudán del Sur. En esta ruta, los decesos se duplicaron este año, alcanzando los 1.037.
Según los datos del Ministerio del Interior, España recibió 35.935 migrantes irregulares entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de 2025, lo que representa un descenso del 40,4% en comparación con el mismo período del año anterior (60.311). Casi la mitad de estas entradas fueron a través de la ruta atlántica hacia Canarias.
La ONG Caminando Fronteras atribuye esta disminución de llegadas al "aumento y sostenimiento de la financiación a países terceros para frenar los flujos migratorios, expandiendo la frontera hasta los países de origen". Principalmente, el incremento de los controles dificultó las salidas en la ruta atlántica.
A pesar de este descenso, la crisis migratoria sigue siendo una preocupación constante en España, uno de los tres principales puntos de entrada de migrantes a Europa, junto con Italia y Grecia. Las organizaciones humanitarias continúan trabajando para brindar asistencia y protección a estas personas vulnerables que arriesgan sus vidas en busca de un futuro mejor.

