El presidente estadounidense, Donald Trump, restó importancia a los ejercicios militares con fuego real que China está realizando alrededor de Taiwán, asegurando que no le preocupan y que su homólogo chino, Xi Jinping, no le ha dicho nada al respecto.
Trump, quien se encuentra en Palm Beach, Florida, declaró a los periodistas que tiene una "gran relación" con el presidente Xi y que no cree que vaya a ordenar una invasión de la isla autónoma reclamada por Pekín. "Llevan haciendo ejercicios navales desde hace 20 años en esa zona. Ahora la gente lo toma de forma diferente", señaló.
China inició el lunes estas maniobras que, según dijo, simulan un bloqueo de los principales puertos de Taiwán. La demostración de fuerza se produce después de que el gobierno de Trump aprobara la venta de un importante paquete de armas para la isla.
Washington está comprometido desde hace décadas con garantizar la autodefensa de Taiwán, al tiempo que mantiene una postura ambigua sobre una eventual intervención de las fuerzas estadounidenses en caso de una invasión.
Las declaraciones de Trump contrastan con la creciente tensión entre Estados Unidos y China por el estatus de Taiwán. Pekín considera a la isla como una provincia rebelde que debe ser reunificada con el territorio continental, por la fuerza si es necesario.
En los últimos meses, China ha intensificado sus maniobras militares y su retórica belicista en torno a Taiwán, mientras que Washington ha aumentado el apoyo político y militar a la isla.
Expertos advierten que un conflicto entre China y Taiwán, con la posible intervención de Estados Unidos, podría derivar en una guerra a gran escala que sacudiría el orden geopolítico mundial.
A pesar de las tensiones, Trump insistió en que mantiene una buena relación con Xi y que no cree que el líder chino vaya a ordenar una invasión de Taiwán. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con la creciente preocupación internacional por la escalada de la crisis.


