Chile se encuentra atravesando una situación climática de extrema gravedad que ha puesto en alerta máxima a las autoridades y a la población. Debido al avance de eventos meteorológicos extremos que han golpeado diversas zonas del territorio, el Gobierno ha procedido a declarar la emergencia nacional, intentando mitigar el impacto de una catástrofe que ya ha dejado un saldo trágico de 13 personas fallecidas.
La magnitud del desastre no se limita a las pérdidas humanas. De acuerdo con los reportes, existen diversos ciudadanos desaparecidos y miles de personas que permanecen aisladas debido a la destrucción de la infraestructura vial y estructural. El panorama es crítico, con un impacto severo en la habitabilidad de las zonas afectadas, donde se contabilizan ya 2.800 viviendas completamente destruidas por la fuerza de la naturaleza.
En una analiza detallada brindada en diálogo con LN+, el especialista internacional Andrés Repetto profundizó sobre la naturaleza de este fenómeno. Repetto explicó que el temporal se ha caracterizado por precipitaciones intensas, deslaves y movimientos de tierra que han devastado el paisaje y la infraestructura. Según el analista, el golpe fue particularmente severo en diez regiones del país, concentrándose el mayor impacto en la zona norte chileno, específicamente en los territorios de Atacama y Coquimbo.
La gravedad de la situación ha requerido el despliegue de fuerzas coordinadas, destacando que el ejército se encuentra trabajando activamente en el terreno para intentar asistir a las miles de personas que quedaron aisladas por los derrumbes y las inundaciones. Repetto subrayó un dato alarmante sobre la recurrencia y la previsibilidad de estos eventos, señalando que no ocurría algo de estas características desde el año 1997 y, lo que es más preocupante, advirtió que prácticamente no hubo avisos previos que permitieran una preparación adecuada.
Este escenario, según el experto, no es un hecho aislado, sino que se encuadra en una tendencia global. Repetto advirtió que estos fenómenos naturales son consecuencia de advertencias que ya han sido emitidas por las Naciones Unidas, las cuales señalan que los eventos meteorológicos serán cada vez más extremos. Toda esta dinámica está íntimamente ligada a las consecuencias del cambio climático, que está alterando los patrones atmosféricos de manera drástica.
Mirando hacia el futuro cercano y expandiendo el análisis a la región, el especialista alertó sobre la influencia del fenómeno conocido como “El Niño”. Según las proyecciones mencionadas por Repetto, se calcula que entre los meses de agosto y enero se manifestará un “Super Niño”. Las Naciones Unidas ya están monitoreando cómo este fenómeno afectará de forma diferenciada a cada región del planeta, y en el caso específico de la Argentina, el analista remarcó que el efecto más probable será la ocurrencia de inundaciones.
Al ser consultado sobre la capacidad de respuesta del Estado chileno, Repetto fue contundente al afirmar que la magnitud de estos eventos climáticos supera la preparación de cualquier gobierno, independientemente de sus recursos. El analista sentenció que, cuando un fenómeno alcanza tal escala, ni siquiera el país más rico del mundo podría soportarlo plenamente. En este sentido, reflexionó sobre cómo el cambio climático a menudo se percibe simplemente como un titular de prensa, pero que en la realidad golpea con una fuerza devastadora donde "no hay bolsillo" que alcance para cubrir los daños.
Para ilustrar esta realidad a escala mundial, Repetto ejemplificó la situación de Estados Unidos, donde los huracanes se han vuelto cada vez más potentes en su impacto. El analista concluyó que el cambio climático representa un costo económico y humano minuto a minuto, dejando claro que no existe ningún país que esté totalmente preparado para enfrentar este escenario. Según Repetto, esta es la realidad actual y constituye la "nueva normalidad" a la que, lamentablemente, la sociedad se está acostumbrando.


